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Después de tocar un mínimo de 45 dólares por barril a finales de agosto, rebotar temporalmente hasta 55 dólares a principios de septiembre y oscilar cerca de 50 dólares durante septiembre y octubre, el precio del barril del petróleo Brent ha tenido una nueva recaída, situándose por debajo de 40 dólares por primera vez desde febrero del 2009.

Aunque la tendencia a la baja viene desde principios de noviembre, la caída se ha precipitado durante los primeros días de diciembre y en especial durante esta semana, tanto los futuros del WTI como del Brent cayeron 6% entre lunes y martes. Esta caída se da inmediatamente después de la conclusión de la reunión de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) del viernes de la semana pasada, en la que no hubo ningún acuerdo para recortar los niveles de producción.

Esta decisión reafirmó la visión del mercado de que la sobreoferta de crudo a nivel global no se resolverá de un plumazo. Vale la pena recordar que hace unos meses, cuando el precio del petróleo superó los 50 dólares, mencionamos que algunos especialistas veían esa recuperación como un rebote temporal al que podría seguir una nueva recaída que llevaría los precios a 20 dólares por barril.

Por otro lado, también mencionamos que había otros especialistas que veían ese rebote como la primera indicación de que los precios del petróleo estaban entrando a un periodo de estabilización al que le podría seguir una recuperación de hasta 70 dólares por barril.

Para entender la probabilidad de cada escenario es importante entender algunos de los cambios fundamentales recientes que ha sufrido la industria petrolera.

Además de la desaceleración económica que ha contribuido a un menor crecimiento de la demanda de petróleo a nivel global, el factor primordial detrás de la caída de los precios ha sido el incremento en la oferta de crudo a nivel global como resultado de años en los que se destinaron grandes recursos a inversión en exploración y producción como resultado de un periodo prolongado de precios altos y el perfeccionamiento de las técnicas de perforación horizontal y de fracturación hidráulica de roca que han hecho posible la extracción de crudo de sitios anteriormente inviables desde el punto de vista económico.

Sería lógico que así como el periodo prolongado de precios por arriba de los 100 dólares provocó un boom en exploración, producción y desarrollo de nuevas tecnologías, contribuyendo a un fuerte crecimiento en la oferta de petróleo a nivel global, el periodo actual de precios bajos está provocando una fuerte contracción en la inversión en esos mismos rubros.

De acuerdo a datos de Evercore ISI, la inversión en exploración y producción a nivel global ha caído casi 20% en el 2014 y podría caer otro 11% en el 2016, marcando la primera contracción en años consecutivos desde mediados de los 80. Adicionalmente, si los precios se mantienen por debajo de 40 dólares, la contracción seguramente será mayor. Esta situación tarde o temprano debería traducirse en una fuerte desaceleración en la oferta de crudo tan pronto como en el 2016.

De acuerdo a la Energy Information Administration, la producción de crudo en Estados Unidos podría disminuir entre 5 y 6% en el 2016. Sin embargo, si la OPEP —cuyos principales socios tienen costos de extracción mucho menores que Estados Unidos— no hace recortes en sus niveles de producción, la reducción en la producción en Estados Unidos podría ser compensada por la OPEP.

El nuevo paradigma petrolero implica que los precios de crudo que estamos viendo han llegado para quedarse por un buen tiempo y que difícilmente superarán los 60 dólares por barril, pero que tampoco debieran ser muy inferiores a los mínimos actuales.