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La reacción de los mercados financieros ante los primeros datos que apuntaban al triunfo del republicano Donald Trump en las elecciones presidenciales de Estados Unidos fue brusca, pero en ambas direcciones.

En términos muy simples, los mercados ganaron o perdieron en función de que los intereses de los inversionistas quedaran dentro o fuera de Estados Unidos, ya fuera del lado de los prometidos estímulos fiscales o del lado de los cacareados aranceles.

Así, mientras el índice de predicción de la volatilidad del S&P 500 del mercado de valores de Nueva York se derrumbaba más de 30%, lo que es igual a que se perdía el miedo en los mercados, la paridad del peso frente al dólar subía hasta niveles muy cercanos a los 21 pesos por dólar.

Ya durante las primeras horas de ayer, con la garantía del triunfo de Trump en la bolsa, el índice industrial Dow Jones de Wall Street se apuntaba una ganancia inicial de 3.5% y las acciones de la empresa automotriz del controvertido empresario y propagandista, Elon Musk, Tesla, se despachaban, para abrir boca en la sesión de ayer, un incremento de 15 por ciento.

Pero si las acciones de su portafolio cotizan en el Deutcher Aktienidex (DAX) de Alemania, pues iniciaba la mañana de ayer con una contracción de -1.5 por ciento.

Donald Trump regresará al poder el 20 de enero del 2025 y cumplirá diferentes promesas y amenazas. La promesa de bajar impuestos corporativos la podemos dar por un hecho con su mayoría en ambas Cámaras del Congreso.

Y del lado de las amenazas, que se prepare la Unión Europea para cargar con los costos de la guerra en Ucrania, desde los costos de la reconstrucción hasta los posibles costos geopolíticos de que Trump se haga de la vista gorda con los deseos imperialistas de Vladimir Putin.

Hay otras amenazas lanzadas por Donald Trump, repetidas en campaña, que tendrá que pensar dos veces antes de poner en práctica por el bien de la economía de su propio país, como aquello de aplicar aranceles a toda importación a su mercado.

Si todo queda en aranceles del 100, 200 y 300%, a los coches eléctricos de fábricas chinas establecidas en México para exportar a Estados Unidos, está perfecto, porque eso no existe.

Pero si realmente tiene planes de aplicar un impuesto a la importación a productos hechos en México que se venden en Estados Unidos, lo que va a generar es una burbuja inflacionaria, una recesión en la economía texana y una escasez de productos de enormes proporciones.

Puede cambiar la no aplicación de aranceles por el despliegue de más guardias nacionales mexicanos en la frontera con facilidad, ya se doblaron una vez, se volverán a doblar.

Pero una afectación al comercio bilateral, más allá de violar el pacto comercial, lo que tiene a Trump sin cuidado, podría generar una crisis económica local.

Lo que refleja el tipo de cambio o las bolsas con sus pérdidas, es esa incertidumbre en la relación entre dos gobiernos que tienden a las decisiones autocráticas, cuando las bases de la convivencia que han regido la relación bilateral México-Estados Unidos se formaron en tiempos en que se privilegiaban las instituciones. Por eso los temores.