El PAN y su futuro como oposición


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Leopoldo GómezTercer Grado

A pesar del revés que sufrió en las elecciones, el PAN podría convertirse en el principal polo opositor de Morena. Sus raíces, su historia y su ideología lo predisponen para convertirse en la alternativa natural frente al partido dominante.

A pesar del revés que sufrió en las elecciones, el PAN podría convertirse en el principal polo opositor de Morena. Sus raíces, su historia y su ideología lo predisponen para convertirse en la alternativa natural frente al partido dominante.

Ni en los orígenes de su militancia ni en la doctrina del PRI o del PRD, veo la distancia que se requiere para articular una alternativa clara ante un gobierno que apunta a la izquierda.

Los resultados de la elección nos colocan en una situación más parecida a la de los años previos a 1988 que a la de las últimas décadas, en las que los gobiernos en turno enfrentaron simultáneamente a dos grandes antagonistas: el PAN y el PRD con el PRI en el poder, y el priismo y el perredismo durante los sexenios panistas.

Las condiciones ahora no son favorables para esa dinámica opositora. Como hace más de tres décadas, todo está dispuesto para que la oposición gire esencialmente en torno a un solo partido. Y, en principio, ninguno está mejor posicionado ideológicamente que el PAN.

No planteo, sin embargo, un salto al pasado, como si nada hubiese ocurrido en los años recientes. No estamos ya ante un sistema de partido hegemónico que inhibe toda posibilidad de alternancia.

La ventaja de casi 20 puntos porcentuales con la que Morena se impuso al PAN en las elecciones para diputados federales, aunque enorme, palidece frente a los márgenes de alrededor de 50 puntos de la época de oro del PRI.

Para dimensionar mejor la situación: mientras ahora Morena consiguió superar a sus opositores por más de 30 puntos porcentuales en 62 distritos, en 1982 el PRI sacó esa ventaja a sus adversarios en cerca de 200 distritos.

Por donde se mire, el sistema actual de partidos es mucho más competido que el de los años 70 y 80, para no irnos más atrás.

Esto abre al PAN una perspectiva favorable que exige una unidad y una claridad ideológica que no se percibieron en el Consejo Nacional del fin de semana. Habrá que ver si los panistas las logran y, con ello, se consolidan como eje dentro de la oposición.

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