El Octubre (y Noviembre) Rojo de las Afores


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Joaquín López-Dóriga OstolazaSin Fronteras

El jueves de la semana pasada la Consar publicó su reporte mensual sobre la situación de las Afores correspondiente al mes de octubre. El reporte revela una minusvalía de 3.5% en el valor de los recursos totales administrados por las Afores, es decir el ahorro para el retiro de los trabajadores.

El jueves de la semana pasada la Consar publicó su reporte mensual sobre la situación de las Afores correspondiente al mes de octubre. El reporte revela una minusvalía de 3.5% en el valor de los recursos totales administrados por las Afores, es decir el ahorro para el retiro de los trabajadores.

Esto representa una disminución en valor de mercado de 136,573 millones de pesos (de 3 billones 420,000 millones al cierre de septiembre a 3 billones 283,000 millones al cierre de octubre). Sin embargo, para realmente evaluar la dimensión del ajuste vale la pena ver el desempeño en dólares.

El valor total de los recursos administrados por las Afores al cierre de septiembre (cuando el tipo de cambio cerró en 18.6747 pesos) ascendía a 183,135 millones de dólares mientras que la cifra al cierre de octubre (cuando el tipo de cambio cerró en 20.3397 pesos) fue de 161,430 millones de dólares.

La minusvalía es de 21,706 millones de dólares, lo que equivale a una brutal caída de 11.9% durante el mes de octubre. Aunque la parte fuerte de la minusvalía en dólares se explica por la depreciación del tipo de cambio, el retroceso en pesos está principalmente relacionado al fuerte ajuste que han tenido los bonos gubernamentales de largo plazo en moneda local.

La tenencia de activos más importante de las Afores sigue siendo la renta fija gubernamental local, la cual representa aproximadamente el 50% de los recursos totales administrados. Entre el cierre de septiembre y el cierre de octubre, el benchmark de las tasas a largo plazo de los bonos en pesos del gobierno mexicano (el rendimiento del MBono con vencimiento en diciembre de 2024) pasó de 7.95 a 8.74 por ciento.

Asimismo, la minusvalía también debe estar incorporando un ajuste importante en los precios de los bonos de Pemex. Por otro lado, el impacto por la caída en la Bolsa Mexicana de Valores es más limitado.

Aunque en octubre la BMV cayó 5.3%, los recursos de las Aforse invertidos en renta variable nacional representan apenas 6.93% de los recursos totales bajo administración. Lo preocupante es que las minusvalías de octubre muy probablemente se han exacerbado en lo que va de noviembre.

La tasa del MBono con vencimiento diciembre 2024 se ha incrementado de 8.74% al cierre de octubre a 9.07% al cierre del viernes, igualando los niveles máximos observados durante el pico de la crisis financiera global en el 2008.

Adicionalmente, la BMV y las bolsas internacionales han perdido todo el terreno recuperado entre el 29 de octubre y el 7 de noviembre y más. Aunque es cierto que la dinámica de los mercados internacionales ha jugado un papel influyente en las minusvalías de las Afores, sería iluso argumentar que todo el impacto se debe a factores exógenos.

Aunque es difícil atribuir un peso específico a los factores internos versus los externos, es un hecho es que en el periodo en cuestión, el desempeño de los activos financieros mexicanos es considerablemente inferior al de los activos financieros de casi la totalidad de los mercados emergentes importantes.

Esta situación sugiere que los mercados están asignando una mayor prima de riesgo a México debido a una combinación de factores internos entre los que destacan: i) la cancelación del NAIM y sobretodo la forma mediante la cual se justificó la decisión; ii) la amenaza de controles de precios explícita en la presentación de una iniciativa de ley para eliminar ciertas comisiones que cobran los bancos; iii) la baja en la calificación de Pemex a principios de septiembre combinada con el cambio en perspectiva para la deuda soberana de México por parte de dos agencias calificadoras; y iv) la insistencia de usar el método de consultas a modo como método para legitimar ciertas decisiones y la incertidumbre de que a futuro se usen para temas todavía más fundamentales.

A pesar del fuerte ajuste, la realidad es que lo que hemos visto en cuestión de salida de capitales de inversionistas institucionales extranjeros podría ser apenas la punta del iceberg si se siguen mandando señales de incertidumbre a los mercados.