El nuevo gobierno, 2


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Héctor Aguilar CamínDía con día

Durante el año pasado, antes y después de la elección de julio, di conferencias sobre lo que podía esperarse de un gobierno de López Obrador.

Durante el año pasado, antes y después de la elección de julio, di conferencias sobre lo que podía esperarse de un gobierno de López Obrador.

Compartí en esas charlas cuatro preocupaciones: 1. El proyecto. 2. Los números. 3. El equipo. 4. El demasiado poder.

1. El proyecto. Me preocupaba, me preocupa, la poca calidad intelectual del proyecto. Se trata en realidad de una suma de programas, difíciles de administrar unos, como la reasignación presupuestal o la multiplicación de clientelas subsidiadas; voluntaristas otros, como el combate a la corrupción y la contención de la violencia; destructivos otros, como la cancelación del aeropuerto y las contrarreformas educativa y energética; disparatados otros más, como el Tren Maya o la construcción de una nueva refinería.

Faltaba y falta en el proyecto una idea de cómo crecer y otra de cómo institucionalizar el combate a la corrupción y a la inseguridad.

Nada ha cambiado de todo aquello salvo en el salto cuántico hacia la Guardia Nacional y el Ejército como fórmula de combate a la inseguridad.

En esto la propuesta del candidato López Obrador giró 180 grados: de la promesa de regresar al Ejército a los cuarteles a la decisión de hacerlos vigilar toda la República.

2. Los números. Mi segunda preocupación era y son los números. No veía de dónde iban a salir los 500 mil millones del presupuesto de que se hablaba (no salieron), ni si esto iba a lanzar al nuevo gobierno en los brazos de un déficit anticipado (no lo lanzó).

3. El equipo. Mi tercera preocupación era y es la falta de experiencia del equipo de López Obrador.

Por cuarta vez desde que se estableció la democracia en México tenemos en el gobierno a un presidente y a un gabinete sin experiencia de importancia en el gobierno federal.

La curva de aprendizaje del nuevo gobierno, la curva de sus errores, será tan larga como la del gobierno de Fox, de Calderón y de Peña Nieto, con la curva adicional de haber purgado a la burocracia de confianza y bajado los sueldos de los burócratas de calidad.

4. El demasiado poder. Hablaré de esto mañana.