Minuto a Minuto

Nacional Marina entrega a EE.UU. torpedo hallado en aguas de Baja California
La Marina devolvió a autoridades de EE.UU. un torpedo utilizado en un entrenamiento, que fue arrastrado desde California hasta Baja California
Nacional Detienen a Jorge Eduardo en Veracruz por el feminicidio de su novia, María Cristina Muñoz
Jorge Eduardo N. fue detenido por el feminicidio de la joven María Cristina Muñoz, quien era su novia
Nacional “Condenamos, lamentamos y nos ocupamos”: Sheinbaum sobre feminicidios
Destacó la operación de los Centros LIBRE, que cuentan con abogadas para atender a mujeres que sufran agresiones familiares o de otro tipo
Nacional IMSS investiga muerte de cinco recién nacidos en Durango
Autoridades de la delegación estatal y del nivel central supervisarán las investigaciones y el desarrollo del caso
Nacional CNPC emite recomendaciones ante la tormenta tropical ‘Polo’
La tormenta tropical 'Polo' tiene altas probabilidades de evolucionar a huracán y alcanzar la categoría 5, de daños catastróficos

Dijo Javier Tello en la emisión de La hora de opinar que a Ricardo Anaya solo le quedaban dos estrategias que jugar, ambas contradictorias o no coordinables entre sí, para competir todavía en esta elección.

La primera sería lanzar una ofensiva radical anti-PRI, anti-Peña, antisistema para atraer los votos tibios que están con López Obrador por esas razones.

La otra, pactar con el Presidente, con el PRI y con el sistema todo el uso del voto útil. Es decir, que a la vista de que el candidato priista no puede ganar, el gobierno y sus gobernadores operen en sus territorios en favor de Anaya.

Ayer nos informó Joaquín López-Dóriga en su columna que el presidente Peña ha rehusado, de plano, ante un grupo de empresarios, dejar morir a su candidato. No abandonará a Meade, no intervendrá en la elección y se atendrá a los resultados.

Por lo tanto, en la lógica de Tello, solo quedaría una oportunidad de tener una elección presidencial competida: que Anaya se radicalice como candidato antisistema, le compita a López Obrador en ese terreno y le arranque votos directamente a él, votos que valen doble, pues cuentan como gol de visitante.

La joya de la corona de esa estrategia es, desde luego, el ataque que Anaya pueda lanzar sobre los dos hoyos negros del gobierno de Peña que son inseguridad y corrupción, en tanto responsabilidad política del Presidente y, por tanto, sujeta a rendición de cuentas ante la justicia.

No hay indicios de que esto esté empezando a pasar en la campaña de Anaya ni hay indicios tampoco de que algo esté cambiando en las tendencias electorales.

De seguir así las cosas, acabará teniendo razón Jesús Silva Herzog-Marquez: estas habrán sido las menos cambiantes, más previsibles, menos reñidas elecciones de la reciente democracia mexicana, con un puntero claro de principio fin.

La incertidumbre democrática no está puesta hoy en el resultado de la elección, sino en cómo será el gobierno ganador.

Las democracias suelen tener elecciones inciertas (competidas) y gobiernos previsibles. No aquí. Al menos no esta vez.

[email protected]