Minuto a Minuto

Nacional México detecta trámites de más de 40 mil personas luego de ser reportadas como desaparecidas
Segob aclaró que esto no implica que una persona haya sido localizada; las autoridades deberán verificar cada coincidencia
Internacional EE.UU. y Ecuador destruyen embarcación ligada a Los Choneros en el Pacífico
La embarcación estaba sancionada por EE.UU y, según autoridades, operaba para Los Choneros, grupo ecuatoriano señalado como narcoterrorista
Ciencia y Tecnología Todo listo para el lanzamiento del telescopio Roman, capaz de observar 2 mil galaxias
El telescopio Nancy Grace Roman estudiará más de 2 mil galaxias para medir la expansión del universo y descubrir nuevos exoplanetas
Internacional Tim Cook se despide de la dirección de Apple tras convertirla en un gigante de 4 billones
Tim Cook, de 65 años, pasará a ser presidente ejecutivo de la junta directiva y cederá el mando a John Ternus
Internacional Haakon VIII se dirige este sábado por primera vez como rey a la nación noruega
El rey Haakon VIII dará un discurso en memoria de su padre, el rey Harald, como marca la tradición tras la muerte de un monarca

Dijo Javier Tello en la emisión de La hora de opinar que a Ricardo Anaya solo le quedaban dos estrategias que jugar, ambas contradictorias o no coordinables entre sí, para competir todavía en esta elección.

La primera sería lanzar una ofensiva radical anti-PRI, anti-Peña, antisistema para atraer los votos tibios que están con López Obrador por esas razones.

La otra, pactar con el Presidente, con el PRI y con el sistema todo el uso del voto útil. Es decir, que a la vista de que el candidato priista no puede ganar, el gobierno y sus gobernadores operen en sus territorios en favor de Anaya.

Ayer nos informó Joaquín López-Dóriga en su columna que el presidente Peña ha rehusado, de plano, ante un grupo de empresarios, dejar morir a su candidato. No abandonará a Meade, no intervendrá en la elección y se atendrá a los resultados.

Por lo tanto, en la lógica de Tello, solo quedaría una oportunidad de tener una elección presidencial competida: que Anaya se radicalice como candidato antisistema, le compita a López Obrador en ese terreno y le arranque votos directamente a él, votos que valen doble, pues cuentan como gol de visitante.

La joya de la corona de esa estrategia es, desde luego, el ataque que Anaya pueda lanzar sobre los dos hoyos negros del gobierno de Peña que son inseguridad y corrupción, en tanto responsabilidad política del Presidente y, por tanto, sujeta a rendición de cuentas ante la justicia.

No hay indicios de que esto esté empezando a pasar en la campaña de Anaya ni hay indicios tampoco de que algo esté cambiando en las tendencias electorales.

De seguir así las cosas, acabará teniendo razón Jesús Silva Herzog-Marquez: estas habrán sido las menos cambiantes, más previsibles, menos reñidas elecciones de la reciente democracia mexicana, con un puntero claro de principio fin.

La incertidumbre democrática no está puesta hoy en el resultado de la elección, sino en cómo será el gobierno ganador.

Las democracias suelen tener elecciones inciertas (competidas) y gobiernos previsibles. No aquí. Al menos no esta vez.

[email protected]