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El fin de la guerra fría parecía el desenlace de la historia. Según Francis Fukuyama, el conflicto entre ideologías había expirado con la universalización del orden liberal anclado en la supremacía de las economías de mercado y los gobiernos democráticos.

El ascenso de China, el talante autoritario y expansionista de Putin, el triunfo de Trump, el avance de la extrema derecha en Europa y el desencanto global hacia la democracia, han fracturado esa interpretación del triunfo irreversible del orden liberal.

¿Aún hay futuro para el liberalismo? En el manifiesto que presentó en su aniversario 175, The Economist advierte que las élites liberales se volvieron complacientes y se distanciaron de los problemas de la gente a la que solo han podido ofrecerle más de lo mismo. Ese camino ya se agotó.

Según esta publicación, el liberalismo necesita una reinvención profunda que pasa por la educación, la política fiscal, la red de protección social y la regulación económica, entre otros factores. Al final, los interesados en preservar las libertades de la sociedad y el libre mercado deben garantizar que el progreso beneficie a todos.

El estudio más reciente de Latinobarómetro evidencia la percepción muy extendida en la región de que se gobierna para unos pocos y de que los niveles de apoyo a la democracia son muy bajos. En México, 90 por ciento de los ciudadanos piensa que se gobierna para unos cuantos, mientras que solo 18 por ciento se dijo satisfecho con la democracia.

Para cambiar esto, para que la democracia y las libertades estén mejor enraizadas socialmente, en México, como en el resto del mundo, es necesario pasar de una “mala economía”, donde los mercados lo dictan todo, a una “buena economía”, en la que el gobierno reconoce el deber de proteger a su gente, como lo argumenta Robert Skidelsky en “Good Politics, Bad Economics” (Proyect Syndicate, 09/2018).

Al final, también de acuerdo con Skidelsky, se ha vuelto obligado desacoplar la buena política del liberalismo de la mala economía del neoliberalismo. Menos Hayek y más Keynes.