El Ministro Presidente de la Suprema Corte dijo lo siguiente: “Respeto el derecho de todas las personas y particularmente de los medios, al ejercicio de su libertad de expresión, aunque el ejercicio sea abusivo, excesivo, insidioso, falso como ahora”. https://bit.ly/37Bjg3J.

Qué bueno que el Presidente de la Corte respeta el derecho de los medios.

Qué tal si no lo respetara.

Muy generoso parece otorgar ese respeto como algo que deriva de su voluntad y no de las garantías que establecen las leyes. Es como si dijera que respeta el derecho de los mexicanos a ejercer sus derechos.

Dicho esto, la verdad no se entiende por qué el Presidente de la Corte puede tener algún respeto por medios que usan su derecho de opinar de manera abusiva, excesiva, insidiosa y falsa.

No sé si el jefe de la Corte tiene derecho a tanta generosidad con el ejercicio excesivo, abusivo, insidioso y mentiroso de las leyes. ¿El uso abusivo, excesivo, insidioso y falso de un derecho no es más bien un delito? Lo menos que esperaríamos del Presidente de la mayor instancia protectora del derecho que hay en la República es intolerancia ante cualquier uso corruptor de los derechos, porque los derechos son de todos y que alguien abuse de ellos, los corrompe para todos.

El ministro presidente tuvo también unas palabras de réplica para los académicos  que “no dejan de ser unos mediocres, interesados y faltos de ética”, dispuestos a “tergiversar los hechos” y a “engañar a la opinión pública para desacreditar” a la Corte.

La verdad, no creo que los medios y los académicos hayan ido tan lejos en sus críticas a la Corte como dice el ministro presidente. No tan lejos, desde luego, como ha ido el Presidente de la República, quien muchas veces se ha referido a los ministros y a la Corte sin recato ni respeto.

Hace unos días llegó al extremo de llamarles “abogados patronales”, mientras les advertía que no fueran a votar en contra de su ley eléctrica y a venirle después “con el cuento de que la ley es la ley”.

Vale decir: con el cuento de que la Corte es la Corte.