Minuto a Minuto

Internacional Trump sugiere que se debería “disparar” a quienes filtran información clasificada
Trump tachó a quienes filtran informaciones de "escoria de la tierra" y aseveró que se deberían "castigar con mucha, mucha firmeza"
Nacional ‘Hip Hop por la Paz’ reúne a 530 participantes de 88 centros penitenciarios
El primer lugar de Hip Hop por la Paz fue para Sociedad Lírica Fénix, del Centro Penitenciario de Acapulco, Guerrero, por la canción Vida, muerte y paz
Nacional Industria química reclama energía pese a tener un 30 % de capacidad ociosa
La industria química tiene ocioso el 30 % de su capacidad y pidió garantizar el suministro de gas, electricidad y materias primas a precios competitivos
Nacional Juan Villoro destaca la importancia de “la crítica justa” al recibir Premio Carlos Fuentes
Juan Villoro destacó que América Latina sea una excepción ante el avance de la ultraderecha, aunque advirtió que aún falta mucho por hacer
Nacional La soberanía no se negocia: Roberto Velasco ante el Senado
Roberto Velasco resaltó que en este 2026 llegó a la conclusión de que la cooperación y la soberanía "avanzan juntas"

Quizá los pasajes más inquietantes del libro de Guillermo Trejo y Sandra Ley, mencionado ayer en esta columna, se refieren a la forma como, de la mano del proceso de alternancias democráticas y del uso faccioso o partidista de los cuerpos de seguridad en el combate al crimen, apareció en México y obtuvo carta de naturalización un nuevo tipo de actor político: el criminal organizado.*

No es un actor político en el sentido tradicional de la palabra: no tiene partido ni aspira a gobernar el país.

Pero es un actor político en el sentido duro de competir por el poder y por el gobierno de territorios para usarlos como botín, no solo para el tráfico de drogas, sino para la expoliación en todos los órdenes: saqueo de bosques, robo de gasolina, despojo de bienes, trata de personas y cobro de impuestos bajo la forma del “derecho de piso” o la venta de protección.

Este nuevo actor político, dicen Trejo y Ley, puede estar hoy en control directo, instalado como gobierno sombra, en 10 por ciento del territorio nacional, donde vive la tercera parte de la población de México. Su ámbito es el orden municipal, a veces de grandes ciudades, claves no solo para el paso de drogas, sino para el funcionamiento de la economía de la región.

El interés profesional del crimen en las elecciones puede leerse en su marca de fábrica: el asesinato de alcaldes y candidatos a alcaldes en tantos lugares de la República. Su caldo de cultivo y su espacio de negocio no es ya, o no solo, el narcotráfico, sino el control de territorios completos para exprimirlos como un gobierno paralelo en competencia con los gobiernos legales.

También, desde luego, en colusión con los gobiernos legales, a menudo a través de ellos, imponiendo como candidatos a marionetas o cómplices, o impidiendo a tiros al independiente. El crimen organizado, visto desde esta perspectiva, no es solo una anomalía, sino una de las consecuencias de nuestra democracia sin estado de derecho y parte constitutiva del tejido político real.

*Guillermo Trejo y Sandra Ley: Votes, Drugs and Violence. Cambridge University Press, 2020.