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Segunda Parte

Hace casi exactamente dos meses publicamos una edición de Sin Fronteras titulada “Don’t Fight the Fed”, aludiendo a una conocida frase en las esferas financieras que hace referencia a la fuerte influencia de la política monetaria en las valuaciones de los activos financieros.

La frase advierte que no es conveniente apostar en contra de la Fed, sobre todo si la Fed está en un proceso de expansión monetaria y creación de liquidez sin precedentes tanto en monto como en velocidad.

Entre marzo del 2009 y febrero del 2020 fuimos testigos del bull market (mercado alcista) más longevo y también más odiado de la historia por su desconexión con los fundamentales económicos. El bull market comenzó en medio de la Gran Recesión del 2009, adelantándose al comienzo de la recuperación y sobreviviendo varios episodios de debilidad económica durante la década.

La racha no se dio de manera ininterrumpida. En más de 10 años hubo solamente seis correcciones en las que el S&P 500 cayó más de 10 por ciento. La gran mayoría de dichas correcciones estuvieron más relacionadas a dudas sobre si la Fed y otros bancos centrales mantendrían la gran máquina de liquidez prendida, a factores geopolíticos y tensiones comerciales que a episodios de desaceleración económica.

Este preámbulo es importante para poder entender lo que está pasando en el mercado actualmente y su desconexión con lo que sucede en la economía real. La economía global se encuentra en su momento más crítico desde la Gran Depresión.

Todo se paralizó desde finales de febrero debido a las medidas de distanciamiento social y el desplome en los indicadores de actividad económica y empleo es histórico. A pesar de esta situación y del gran nivel de incertidumbre que prevalece sobre la reactivación de actividades y el comportamiento de la pandemia en los próximos meses, los mercados han recuperado casi todo el terreno perdido entre febrero y marzo.

El nivel actual del S&P 500 es el mismo de noviembre del 2019 y está a tan sólo 7-8% de su máximo histórico. Esta desconexión entre la realidad económica y los mercados hizo una pausa el jueves de la semana pasada cuando el S&P 500 cayó 6% ante las noticias de un repunte en los números de casos de Covid-19 en algunos estados de EU que han relajado las medidas de distanciamiento social.

Otro factor que contribuyó a la caída del jueves fueron los comentarios del presidente de la Fed, Jay Powell resaltando el altísimo grado de incertidumbre que existe, reflejado en un escenario de proyecciones de recuperación poco alentador. Sin embargo, los mercados han recuperado buena parte de lo perdido el jueves.

Aunque la publicación del dato de ventas al menudeo de mayo en EU fue mucho mejor a lo esperado, el principal factor detrás del repunte del mercado es la expectativa de nuevos estímulos fiscales—en la forma de un plan de inversión en infraestructura— y los comentarios de Jay Powell en su comparecencia en el senado donde expresó la posibilidad de que la Fed amplíe su programa de compra de activos para adquirir bonos corporativos en directo. En la batalla entre la gran ola de liquidez y la incertidumbre, sigue habiendo un claro ganador.