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Foto de Archivo

No deja de mostrar sus virtudes el sistema de libre flotación del peso frente al dólar. Sobre todo, ahora que la gran mayoría de los agentes económicos ya ha aprendido a convivir con una cotización tan volátil.

En aquel México del pasado, la relación del peso frente al dólar era parte de la mexicanidad. Había que defender al peso como un perro y se hacía lo que fuera para mantener paridades artificiales. Son famosos los niveles de 12.50 y de 24 viejos pesos por uno.

Fue el aferrarse a las paridades fijas lo que desató más de una crisis en este país.

Entre los grandes cambios financieros que sucedieron a la crisis de finales de 1994 estuvieron la autonomía del Banco de México y el inicio de un sistema de libre flotación cambiaria que tardó muchos años en liberarse de una intervención discrecional de la autoridad, pero finalmente se logró.

Sin embargo, lo más complicado ha sido quitarnos del imaginario colectivo que no existe una relación entre la devaluación del peso mexicano y la devaluación de los mexicanos.

En poco más de seis meses, la paridad peso-dólar ha pasado de los 17.70 de septiembre a los 19.70 de diciembre y a los 18.70 de marzo. Brincos porcentuales importantes que no han tenido mayor repercusión inflacionaria.

En esto vale la pena, indicar, que cada quien debería tener su propio índice inflacionario. Quien vacaciona en Miami, compra autos de lujo, adquiere productos en línea de Estados Unidos, claro que tiene una inflación variable a la par que sube y baja el dólar. Pero el otro 95% de la población tiene un impacto menor en su vida cotidiana.

Ahí estaba el peso en las operaciones del viernes coqueteando con el piso de los 18 pesos por dólar, como con ganas de asomarse al piso de abajo de los 17 altos.

Nada de superpeso, no estamos en la antesala de aquellos tiempos pasados en los que realmente estaba barato el dólar. Estamos en un oasis, en una ventana de oportunidad que han encontrado los que participan en este mercado para comprar pesos, obtener buenos rendimientos y eventualmente regresar a los dólares.

El escenario para que pudiera permanecer el peso de manera prolongada por debajo de 18 por dólar pasa por una combinación de un resultado favorable en la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y un determinado resultado electoral.

La expectativa de sí contar con una continuidad del TLCAN, pero en atención a lo que hoy marcan las encuestas electorales, ubica a un dólar más cercano a los 19 o 20 pesos por dólar.

Lo interesante de los escenarios que se construyen para esta coyuntura complicada de incertidumbre en materia política y comercial es que a pesar de que sí se anticipan movimientos cambiarios notables, no hay expectativas de movimientos extremadamente bruscos.

Eso sí, las expectativas del comportamiento cambiario están por ahora construidas sobre escenarios binarios, sí o no al TLCAN, sí o no a un resultado electoral.

No hay por ahora escenarios construidos en torno a políticas gubernamentales disruptivas que pudieran eventualmente tomarse a partir de diciembre de este año. Ésa ya podría ser otra historia.

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