Elecciones 2021

Detrás del súper domingo

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Alberto AguirreSignos vitales

Ni qué decir de los dirigentes nacionales de las Redes Sociales Progresistas y Fuerza por México, cuyos cálculos sobre los votos que requerían para refrendar su registro nacional se quedaron más que cortos

El exceso de confianza es uno de los signos distintivos —y más perturbadores— de las campañas recién concluidas. Esos sesgos fueron extensivos entre encuestadores, consultores políticos y candidatos.

Entre los casos más abyectos resalta Carlos Castillo Pérez, abanderado morenista a la alcaldía de Coyoacán: un mes antes de los comicios decidió que no gastaría más en la promoción de su imagen, pues el apoyo de sus jefas —Ariadna Montiel y Claudia Sheimbaum— era suficiente para un triunfo contundente. Tanto, que regresaría los cinco millones de pesos que la dirigencia de Morena destinó a esa demarcación. La victoria del abanderado aliancista, Giovanni Gutiérrez y de Gabriel Quadri en el distrito federal se explica menor por la indolencia del rival que por la presunta rebelión de las clases medias.

Ni qué decir de los dirigentes nacionales de las Redes Sociales Progresistas y Fuerza por México, cuyos cálculos sobre los votos que requerían para refrendar su registro nacional se quedaron más que cortos.

La abanderada morenista en Tlaxcala, Lorena Cuéllar, presumía encuestas —al arranque de la campaña— que la ubicaban con 58% de las preferencias, por 32% de la candidata de la alianza PAN-PRD-PRI, Anabell Ávalos, quien entonces tenía a Sergio Cervantes como encargado de su imagen.

Cuéllar había contratado a Carlos Mandujano, de Cuarto de Guerra. Y Ávalos supo su suerte en manos de Gisela Rubach Luether. Un mes antes de las elecciones, el equipo morenista tuvo que pedir refuerzos a la CDMX… Y les enviaron a Cervantes, junto con la pollster Ana Arroyo, de Gii360. Al final, ganó, con 11 puntos de diferencia.

Los consultores políticos no distinguen ideologías. En Baja California Sur ocurrió una de las mayores sorpresas del riente súper domingo electoral. El morenista Víctor Manuel Castro se impuso a Pancho Pelayo, quien tuvo entre sus principales impulsores al expresidente Felipe Calderón Hinojosa y al exfuncionario corderista Luis Rodolfo Oropeza —de la firma Día D— a su estratega. Como otros candidatos aliancistas, también contó con la asesoría de Fernando Vásquez Rigada, mandamás de PCN y exasesor de José Antonio Meade para el diseño de su comunicación.

Las encuestas registraron el éxito de su recetas y dieron al candidato de Va por México una ventaja de 10 dígitos a un mes de los comicios. El pasado domingo, la estructura electoral colapsó: más de 40% de los representantes de casilla no acudieron a la cita.

Vázquez Rigada condujo la campaña de los abanderados panistas en Querétaro y colaboró con la alianza en San Luis Potosí; en el war room de Octavio Pedroza estuvieron Roberto Gil Zuarth y Fernando Salmerón en otras tareas, más delicadas.

Efectos secundarios
¿ORDENADOS? Después de su estrepitosa derrota, el morenista Raciel Pérez, alcalde saliente de Tlalnepantla, deberá hacer frente a las denuncias por el arrendamiento de los vehículos automotores desplegados por la Dirección de Seguridad Pública en aquella demarcación que fue encargado a Lumo Financiera y Lease and Fleet Solutions. En la última asignación de esos servicios —un contrato multianual para la renta de 300 unidades por 452 millones de pesos— surgieron evidencias de violaciones a los procedimientos de ley, pero sobre todo de una licitación amañada y de presunto conflicto de interés. Otras historias, que involucran a los mismos protagonistas, han ocurrido en Toluca y Quintana Roo.

MOLESTIAS. ¿Campaña de desprestigio o resquemores fundados? Empleados de la Secretaría de Turismo de la CDMX, cuyo titular es Carlos Mackinlay Torres, recibieron una “invitación”, hace 10 días para sumarse a una acción filantrópica: la manutención de los familiares de los heridos en el “incidente” de la Línea 12 del STCM, ocurrido hace cinco semanas. El primer mes del apoyo —de acuerdo a empleados de esa dependencia capitalina— estuvo a cargo de Mackinlay Torres, pero ahora requirió de la solidaridad de los burócratas. Era un apoyo “por única ocasión”, que se entregó a finales de la semana pasada. En promedio, 3,000 pesos por cada dirección general.

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