Detrás del “narcomenudeo”


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Carlos MarínEl asalto a la razón

Es razonable que ni el Ejército ni la Marina patrullen la ciudad y que, cuando no queda de otra (caso Tláhuac), solo actúen en coordinación con el Gobierno de CdMx


El jefe de Gobierno, José Ramón Amieva, dice que no habrá patrullajes en la capital, pero sí acciones de inteligencia contra el narcomenudeo (tráfico de drogas catalogado como delito del fuero común).

Sin embargo, no pueden ignorarse las narcomantas que han aparecido en diversas delegaciones, y mucho menos los crecientes eventos públicos relacionados con grupos delincuenciales locales.

Es razonable que ni el Ejército ni la Marina patrullen la ciudad y que, cuando no queda de otra (caso Tláhuac), solo actúen en coordinación con el Gobierno de CdMx.

Lo evidente para quienes tienen la responsabilidad es que cada vez les resulta más complicado explicar la narcodelincuencia en colonias como Condesa, Roma, Narvarte y la periferia colindante con el Edomex, por más que en estos lugares no se den episodios equiparables a los que padecen las sociedades de Tamaulipas o Guerrero, por citar solo un par de ejemplos.

A cruzar los dedos, entonces, para que el narcomenudeo siga en manos de pandillas autóctonas, sin que se manifiesten en toda su cruel magnitud las grandes organizaciones que las surten…

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  1. Ávidos de que se juzgue a Peña

    Durante el sexenio, en todos los casos de gran envergadura se ha hecho recurrente invocar la famosa cadena de mando que los abogados pretenden utilizar para que se responsabilice a Enrique Peña Nieto de violaciones a los derechos humanos, lo mismo por el caso Atenco, siendo gobernador, que como presidente por Ayotzinapa, Tanhuato, Nochixtlán, Apatzingán o Tlatlaya.

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