Incomprensible contrariedad la del presidente López Obrador porque su candidato Gerardo Esquivel no encabezará el Banco Interamericano de Desarrollo. Tampoco se entiende que lo propusiera luego de que al respetado economista lo envió al ignoto sitio adonde manda a sus imaginarios y reales “adversarios” y a quienes consideraba afines, pero no le resultaron incondicionales. De hecho, todo indica que lo que quiso fue sacar del Banco de México a uno de los más valiosos subgobernadores. Le preguntaron ayer: —Una vez que (GE) no obtuvo los votos necesarios para el BID, ¿lo va a ratificar en el Banco de México? —Pues estamos viendo eso. Lo vamos a postular para que nos siga ayudando, hay varias opciones, alternativas. Seguramente el secretario de Hacienda va a hablar con él con ese propósito. Lo que queremos dejar de manifiesto es que no hay cambio en la elección del director del BID, es más de lo mismo. Es lo que se ha venido aplicando durante todo el periodo neoliberal (…). Se ponen de acuerdo con el visto bueno de Estados Unidos y así eligen (…). Y vamos a buscar opciones, desde luego consultando a Gerardo, que es un buen servidor público, preparado, de los economistas con más sensibilidad social; creo que de los únicos que en el periodo neoliberal se atrevieron a hacer análisis sobre la desigualdad económica y social en México. De modo que le mandamos un saludo y agradecemos su participación. —¿Es posible su ratificación en el Banco de México si él así lo quisiera? —No sabemos todavía, vamos a explorar otras posibilidades, que las hay. —¿En el propio gobierno? —En el propio gobierno, o en representaciones de México en el extranjero…

Hasta Perogrullo sabe que cuando se quiere cambiar instituciones, personas o cosas de probado eficiente desempeño el resultado es contraproducente: lejos de resolver alguno, se fabrican problemas.

Propuesto al cuarto para las 12 y sin conversaciones previas con los gobiernos decisorios (en especial Estados Unidos y los “hermanos” bolivarianos y progres), Esquivel fue anatemizado como “ultratecnócrata” y cuadrado por el Presidente a mediados de agosto del año pasado, cuando se ilusionó: “Si llegan 12 mil millones de dólares más (del BID), se van a colocar en el mercado financiero y vamos a recibir 1 por ciento por el manejo de ese dinero, y el gobierno de México, la Hacienda pública tiene que pagar intereses por su deuda del 4 por ciento, ¿por qué no se utiliza ese dinero para pagar deuda? Y nos ahorramos intereses”.

Ante tal pretensión, Esquivel ilustró en un tuit que los Derechos Especiales de Giro “son un activo de reserva internacional. En México, por mandato de ley, los activos de reserva internacional no se pueden usar para pagar deuda”. López Obrador reaccionó así: “Estaba yo viendo a Gerardo Esquivel, que ya se volvió ultratecnócrata diciendo: ‘no se puede lo que plantea el Presidente’.

No se puede porque no se quiere. Porque, con todo respeto, son muy cuadrados”. ¿Qué fue: promoción o remoción…?