Desde el viernes he hablado tres veces con Michael Vigil, ex jefe de Operaciones Internacionales de la DEA, sorprendido por la captura de Genaro García Luna debido a que jamás percibió un problema “que comprometiera cualquiera de nuestras operaciones. Probablemente trabajamos mejor con él que cualquier otro funcionario mexicano…”.

Ayer se supo que el ex secretario mexicano de Seguridad será llevado a la Corte de Nueva York.

Busqué a Vigil por su fama de policía pura sangre y saber que acababa de dar una entrevista a Univision. Durante 15 años fue agente encubierto (en San Diego, Brasil, Colombia, Bolivia, Panamá; aportó información relevante contra el narcodictador Manuel Antonio Noriega); encabezó la oficina de la DEA en Medellín; su presa mayor fue Juan Ramón Mata Ballesteros (uno de los cinco más poderosos capos del mundo y proveedor de cocaína a la pandilla de Miguel Ángel Félix Gallardo), que ascendió a jefe de Operaciones Internacionales de la Drug Enforcement Administration.

Retirado luego de 31 años de servicio, radica en Nuevo México. Dicta conferencias, es autor de los libros Deal, Metal Coffins: The Blood Alliance Cartel, Narco Queen, y en pocas semanas publicará una novela sobre Los Zetas (con fuerte presencia en Nuevo México), donde saldrán los giros narcos de Sendero Luminoso y Hezbolá.

Me dijo que trató a García Luna por 10 años y no lo imagina protegiendo a narcotraficantes, pero que el dinero que se le atribuye se trata quizá de bonos o incentivos por operaciones exitosas contra la delincuencia, comunes en algunas naciones.

“No sé cuánta evidencia tengan de lo que unos mafiosos (Reynaldo, El Rey Zambada, entre otros) declararon en el juicio de El Chapo, pero creo que no tiene sentido eso de que en un maletín, ha de ser un portafolios, le hayan dado tres millones de dólares y después con cinco. Y creo ilógico que hayan sobornado a Peña (Nieto) porque en su gestión capturaron y extraditaron al Chapo. Lo último que habrían hecho era enviarlo a Estados Unidos por el riesgo de que los delatara. Yo, en una ocasión, hace como 15 años, negociando cocaína en Panamá, entregué un millón de dólares en efectivo y tuve que conseguir una maleta, la más grande de Samsonite, que nadie podía cargar y para moverla tuve que usar una carretilla. Imagínate, a Genaro: debían haberle dado esos tres millones en miles de maletines.

“Dicen que solo atacó a Los Zetas. Eso es falso pero ese grupo era el más violento de México. En todo el mundo se va contra las estructuras más violentas, como ocurre con las terroristas. En Colombia, Pablo Escobar tumbaba aviones, ponía bombas y asesinaba a candidatos. Por eso las principales operaciones se centraban en él. Y mira, Carlos: si alguien es corrupto puede esconderlo un tiempo, pero no siempre. He hablado con compañeros de la DEA y el FBI. Están tan sorprendidos como yo, pero vamos a ver qué pasa en Nueva York…”.