Minuto a Minuto

Internacional Llegan a Cuba militares heridos y muertos en ataques de EE.UU. a Venezuela
Autoridades de Cuba recibieron los restos de los militares muertos y a los combatientes que resultaron heridos durante los ataques de EE.UU. en Venezuela
Nacional Defensa lleva ayuda humanitaria a Jamaica por el huracán Melissa
Dos aeronaves de la Fuerza Aérea Mexicana partieron rumbo a Jamaica para entregar ayuda humanitaria tras las afectaciones por el huracán Melissa
Nacional Detienen a dos sujetos en Tabasco por canibalismo; buscan a cinco más
La Fiscalía de Tabasco investiga actos de canibalismo, por los cuales suman dos detenidos
Ciencia y Tecnología Misión Crew-11 de la NASA regresa a la Tierra ante enfermedad de astronauta
Las condiciones médicas serias de uno de los tripulantes obligaron a la misión Crew-11 de la NASA a regresar a la Tierra antes de tiempo
Nacional Problemas en trenes complican avance en 5 líneas del Metro CDMX
La revisión a cuatro trenes y el retiro de otro retrasaron el servicio en cinco líneas del Metro CDMX

Basta una rápida navegación en las redes para constatar el grado que ha alcanzado la polarización de posiciones políticas.

Mucho de lo que se escribe en Twitter, por ejemplo, tiene un tono bélico. A golpes de teclado se defienden las opiniones con las que se concuerda y se descalifican las contrarias.

En el “enjambre digital” los matices han desaparecido, lo mismo que cualquier posibilidad de entendimiento. Las discrepancias ya no solo tienen que ver con interpretaciones de una misma realidad, sino con la realidad misma. Y quien no coincide con las propias es descalificado de inmediato.

En Estados Unidos, esta animosidad define cada vez más a las personas y a sus vínculos sociales. Basta ver los pleitos callejeros entre los seguidores de Trump y sus opositores, por temas tan elementales como el uso de mascarillas o la defensa de la igualdad racial.

Según las encuestas, la mitad de los ciudadanos en Estados Unidos dicen que serían muy infelices si sus hijos contrajeran matrimonio con algún simpatizante de un partido distinto al suyo. Y para un porcentaje similar es muy importante que los amigos coincidan en sus posiciones políticas.

En México, por fortuna todavía estamos lejos de eso. Lo que se expresa en las redes y en el discurso político no refleja al conjunto de la sociedad ni determina las relaciones cotidianas.

Para comenzar, según la más reciente encuesta telefónica de Consulta, el grueso de los ciudadanos se reconoce en el centro del espectro ideológico. En una escala del uno (izquierda) al 10 (derecha), la posición política promedio es 5.7.

Además, los que consideran que quienes no comparten sus preferencias políticas son malos ciudadanos, menos patriotas o más corruptos, son una minoría que ronda 10 por ciento de los encuestados. Y solo un porcentaje aún más reducido afirma que no aceptaría a un amigo o pareja con preferencias políticas diferentes.

Por eso en México la violencia entre políticos y activistas en las redes sociales no ha trascendido el entorno digital. Pero esto no será mayor consuelo si, al final, como ha ocurrido en otros lados, esa polarización termina por aterrizar en el mundo real. Mucho dependerá del tono del discurso de los liderazgos en el país.