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Debe ser capaz de modificar en lo inmediato la estimación de producción.

Entre los focos rojos del presupuesto y de la condición económica para el próximo año está, sin duda, el disparo en el incremento de la deuda pública. Pero otro que tiene tintes de alerta es la situación de Petróleos Mexicanos.

El incremento en el endeudamiento sí es una responsabilidad directa de esta administración. Desde el primer momento en que heredaron un déficit fiscal y en lugar de corregirlo abonaron al desequilibrio, quedó más que advertido que lo que hoy vivimos habría de suceder.

Pero la situación de Pemex es una herencia, sí del panismo, pero también del priismo histórico, desde que en este país se emborracharon con Cantarell y nos llamaron a administrar la abundancia.

Si se hubiera visto con más sensatez y menos apasionamiento político lo que habría de suceder con la industria petrolera nacional, la reforma energética del 2013 se habría llevado a cabo 10 o 20 años atrás. Porque es un hecho que también en su momento quedó la advertencia de que habría de suceder lo que hoy vemos.

Llamó mucho la atención que durante el mensaje de entrega del paquete ante diputados el secretario de Hacienda, José Antonio Meade, adelantara que es posible que se tenga que ajustar la plataforma de producción de petróleo en este país, incluso durante el tiempo que dure la discusión del paquete.

El foco rojo petrolero está muy claro en una cifra: Pemex producirá el próximo año 1 millón 928,000 barriles diarios. Nada que ver con los 3 millones 400,000 barriles del 2003. De ese tamaño es la caída de las posibilidades de la petrolera de producir.

Hay un declive de las joyas del tesoro ochentero de la abundancia, pero al mismo tiempo en este siglo no se hicieron las inversiones necesarias para suplir la producción con todas las reservas posibles y probables que hay.

En estos tiempos Pemex no sólo no aporta para mantener petrolizadas las finanzas, sino que también ha habido la necesidad de mantener a flote a esa empresa con deuda, mucha deuda. Pero le decía que el secretario Meade adelantó que el plan de negocios que está a punto de presentar Pemex podría cambiar las estimaciones. Hay en la propuesta de ley de ingresos una iniciativa de dar incentivos a la petrolera, además de otros cambios para facilitar la relación con particulares.

Entonces, hay que esperar con mucha atención para conocer cuáles son esos planes de Petróleos Mexicanos que serán capaces de modificar en lo inmediato las estimaciones de producción.

Para poder cumplir con esa expectativa no debería haber otro camino que dar inmediato acceso a empresas experimentadas de la industria petrolera mundial a la infraestructura existente, para que con una rápida inyección de capital se eleve la producción.

Esto independientemente de otros proyectos que por su tiempo de maduración tarden en arrojar resultados, como la exploración en aguas profundas.

Lo que nos adelanta el secretario de Hacienda es que el plan de negocios de Pemex será redituable y creíble para el mercado, al grado de aportar de inmediato más barriles de petróleo y con ellos más recursos para el presupuesto.