Minuto a Minuto

Deportes ¿A qué hora y en dónde ver los partidos del jueves 18 de junio en el Mundial 2026?
El Mundial 2026 entra a su segunda jornada en la Fase de Grupos, con los partidos de los Grupos A y B este jueves 18 de junio
Nacional Policías localizan a menor colombiano extraviado durante partido del Mundial 2026 en el Estadio CDMX
El incidente ocurrió mientras oficiales de la Policía Auxiliar realizaban labores de vigilancia y atención ciudadana como parte del dispositivo de seguridad implementado para el partido Colombia vs. Uzbekistán
Nacional Fiscalía acusa que alcaldesa de Tenancingo de Degollado se “autosecuestró” para cobrar 40 millones de pesos
La Fiscalía abrió un proceso legal "por la probable comisión del hecho delictivo de simulación de secuestro" contra Nancy Nápoles Pacheco
Deportes Selección Mexicana: Aguirre ya no tolerará más errores ante Corea del Sur
El técnico de México, Javier Aguirre, dejó en claro que a los jugadores ya no les puede pesar el escenario de ser locales en el Mundial
Deportes Partido 1000 en Mundiales se jugará en México: ¿En qué estadio?
Este sábado 20 de junio se disputará el partido 1000 en la historia de los Mundiales en uno de las tres sedes de México

Cuando en la 58 Convención Bancaria, en octubre de 1994, muchos de los que en ese momento eran banqueros le aplaudían a rabiar al presidente Carlos Salinas de Gortari, sin saber que para muchos de ellos ese sería su último aplauso como dueños de un banco.

Después de ese momento, las reacciones de los asistentes a las convenciones bancarias fueron mucho más mesuradas al momento de brindar aplausos a los presidentes y más cuando ya se iban.

Viene a cuento por la más reciente despedida de los banqueros a un Presidente. El aplausómetro siempre será un indicador frívolo de la relación con el poder Ejecutivo y es un hecho que fue un adiós muy tibio el que le dieron a Andrés Manuel López Obrador.

Pero lo que más llamó la atención fue la sensación de alivio de haber superado una prueba tan complicada para el sector financiero, como lo ha sido el sexenio de López Obrador.

Claro, sin cantar victoria porque todavía le quedan 160 días de poder presidencial y nada más hay que recordar la ocurrencia del populista López Portillo en su último informe de gobierno.

Entonces fue una despedida desangelada de López Obrador, pero con su alto grado de alivio. Algunos dirán que se trata del Síndrome de Estocolmo, otros dirán que eso es hacer política, porque eso de agradecer al Presidente saliente por haberlos dejado sobrevivir tiene su encanto para el psicoanálisis.

El presidente de la Asociación de Bancos de México, Julio Carranza, le dio las gracias a López Obrador ¡por no cambiar las reglas de operación de los bancos!

El jefe del Ejecutivo correspondió como él sabe, con una larga letanía de los otros datos que ahí quedarán para las anécdotas y la historia de las convenciones bancarias.

Lo que supera los relatos folklóricos del actual régimen es la manera como aquella quien sea la primera Presidenta de México va a poder recomponer el camino.

De entrada, la primera promesa es, otra vez, no cambiar las reglas. Vamos a respetar la autonomía del Banco de México, dice la candidata oficial, cuando debería ser un valor entendido por estar en la Constitución. En fin.

También hay la promesa de las dos candidatas de mantener las finanzas públicas sanas. El problema es que las cuentas públicas terminan el sexenio un poco maltrechas y será necesario tomar decisiones de ingreso y gasto que podrían no ser populares para reencausar en el mediano plazo los equilibrios perdidos.

El plan de corrección que pretende heredar Andrés Manuel López Obrador, a través de su secretario de Hacienda y de la carta de instrucciones que le dejará a quien le suceda, tiene el problema de estar sustentado en ese mundo de los otros datos.

El descomunal déficit fiscal para este año, estimado en 6% del Producto Interno Bruto y el fuerte aumento en el nivel de la deuda pública irá de la mano de los requerimientos para mantener vivo a Pemex el próximo año.

Entonces, si lo medimos en términos de los encuentros Presidente-banqueros, no hay que preocuparse por la manera como habrán despedir a la primera Presidenta dentro de seis años, hay que atender cómo van las cosas en materia de finanzas públicas dentro de un año.