Minuto a Minuto

Internacional Venezuela abre nueva ruta de diálogo con respaldo de Estados Unidos
"Esperamos que en las próximas semanas continúen las conversaciones entre los partidos políticos venezolanos y el Gobierno Interino": EE.UU.
Nacional Jalisco establece un Récord Guinness del guacamole más grande del mundo
Habitantes de Jalisco obtuvieron el récord Guinness al preparar más de 12 toneladas de guacamole y cumplir con los requisitos de peso e higiene
Deportes #Video La escalofrinate lesión del acanadiense Koné ante Qatar
La grave lesión de Ismaël Koné, mediocampista de Canadá, fue la nota triste de la goleada de Canadá ante Qatar
Internacional ICE da un giro en plan de convertir almacenes en centros de detención para migrantes
ICE transferirá a otras agencias siete almacenes comprados por 700 millones de dólares, pese a que estaban destinados a la detención de migrantes
Deportes Grupo B Mundial 2026: Canadá aplasta a Qatar y asume el liderato de su sector
Canadá tuvo una de sus mejores actuaciones de los últimos años para sumar su primera victoria en el Mundial 2026

Javier Tello ha hecho la crítica más lúcida que he escuchado de los videoescándalos, esa especialidad maloliente de la política mexicana, de los medios y, estelarmente ahora, de las benditas redes sociales.

La sociedad, irritada con sus políticos, defiende y consume golosamente los videoescándalos filtrados a los medios porque, se dice, exhiben a los políticos, los castigan al menos con el baldón de la mala fama. “Si nunca vamos a verlos presos, al menos que los veamos estigmatizados”.

El estigma es indudable, dice Tello, pero el castigo es precario y tiende a evaporarse junto con el recuerdo azaroso de la exhibición. Lo que la sociedad necesita, sigue Tello, no es exhibir sus propias lacras, sino transparentarlas.

La exhibición lleva al estigma y al encanallamiento del espacio público. Transparentar la infracción, en cambio, llevarla a juicio, investigarla y finalmente sancionarla de acuerdo con la ley, conduce a la rendición de cuentas.

Conduce también al verdadero castigo público, al castigo efectivo, duradero, que repara los agravios cometidos con penas previstas en las leyes por la propia sociedad. Su mensaje es ejemplar: abole la impunidad.

La exhibición de videos donde vemos dando y tomando dinero en efectivo, presumiblemente ilegal, a políticos del PAN, del PRI y de Morena, como en los últimos días, estigmatiza a quienes están en los videos, pero no transparenta lo que hicieron.

Los estigmatiza, produce el repudio público sobre ellos, pero no los castiga, no los obliga a rendir cuentas de sus fechorías. Entre otras cosas porque, aparte de lo que vemos en los videos, no sabemos exactamente lo que hicieron, en qué delitos estaban metidos, quiénes eran sus cómplices y de qué delitos en particular.

Solo un proceso judicial que transparente la secuencia de esos hechos, una secuencia que empieza y termina fuera de lo que muestran los videos, puede castigar los delitos cometidos y enseñar a la sociedad, exactamente, en qué consistió la cadena de corrupción que se exhibe.

Los videoescándalos que hemos visto en estos días se quedarán en eso si no se vuelven procesos judiciales serios, sólidos, que transparenten lo que esconden los videos, pues, los ojos también engañan, como dice Tello, y los videos, a no dudarlo, esconden más de lo que muestran.