Como cortesía pasa, pero en serio no


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Carlos MarínEl asalto a la razón

Comprensible que Peña Nieto, en el acto del Premio Nacional de Derechos Humanos, pidiera a los senadores ampliar “los espacios de diálogo, de acercamiento con las distintas organizaciones de la sociedad civil para escuchar todas las voces” antes de discutir el proyecto de ley de seguridad interior aprobado por los diputados.


Comprensible que Peña Nieto, en el acto del Premio Nacional de Derechos Humanos, pidiera a los senadores ampliar “los espacios de diálogo, de acercamiento con las distintas organizaciones de la sociedad civil para escuchar todas las voces” antes de discutir el proyecto de ley de seguridad interior aprobado por los diputados.

El presidente de la CNDH había reiterado (lo han hecho también las áreas ad hoc de la ONU y la OEA; ONG, activistas y opinadores) su tajante oposición.

Aunque abundan supercherías en los alegatos, es irrebatible el argumento de que esta ley “no resuelve el problema de fondo…”, pero nadie de los inconformes aventura una propuesta y tampoco qué hacer ante la emergencia.

La narcoviolencia incendió la casa y, sin que alguna ley lo contemple, regule y acote, los militares la hacen de bomberos mientras del otro lado de la calle gritan que el predio tiene distinto uso de suelo, que desperdician el agua que se necesita en otro lado; que hay más casas en riesgo, y que los soldados no fueron capacitados para apagar los fuegos ni rescatar quemados.

O sea: ¿que se chingue la casa?

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  1. Libertad, Cervantes y Dante José

    En oportuna coincidencia con la publicación en más de 300 periódicos estadunidenses de editoriales condenatorios de la embestida de Trump contra los medios (“enemigos del pueblo”, les llamó), un muy querido amigo me puso en suerte un ensayo del guatemalteco Dante José Liano Quezada sobre la segunda parte (capítulo 58) del Quijote de La Mancha, donde Cervantes pone en labios del hidalgo:

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