Como cortesía pasa, pero en serio no


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Carlos MarínEl asalto a la razón

Comprensible que Peña Nieto, en el acto del Premio Nacional de Derechos Humanos, pidiera a los senadores ampliar “los espacios de diálogo, de acercamiento con las distintas organizaciones de la sociedad civil para escuchar todas las voces” antes de discutir el proyecto de ley de seguridad interior aprobado por los diputados.

Comprensible que Peña Nieto, en el acto del Premio Nacional de Derechos Humanos, pidiera a los senadores ampliar “los espacios de diálogo, de acercamiento con las distintas organizaciones de la sociedad civil para escuchar todas las voces” antes de discutir el proyecto de ley de seguridad interior aprobado por los diputados.

El presidente de la CNDH había reiterado (lo han hecho también las áreas ad hoc de la ONU y la OEA; ONG, activistas y opinadores) su tajante oposición.

Aunque abundan supercherías en los alegatos, es irrebatible el argumento de que esta ley “no resuelve el problema de fondo…”, pero nadie de los inconformes aventura una propuesta y tampoco qué hacer ante la emergencia.

La narcoviolencia incendió la casa y, sin que alguna ley lo contemple, regule y acote, los militares la hacen de bomberos mientras del otro lado de la calle gritan que el predio tiene distinto uso de suelo, que desperdician el agua que se necesita en otro lado; que hay más casas en riesgo, y que los soldados no fueron capacitados para apagar los fuegos ni rescatar quemados.

O sea: ¿que se chingue la casa?

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  1. Impecable doble acierto de AMLO

    De pocos integrantes del próximo gabinete presidencial puede afirmarse que Andrés Manuel López Obrador haya hecho designaciones tan irreprochables como las del general de División Luis Cresencio Sandoval González y el almirante José Rafael Ojeda Durán para encabezar las secretarías de la Defensa Nacional y la Marina Armada.

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  2. Coma inducido al NAIM

    Si por los discutibles “pueblos originarios” que se oponen al nuevo aeropuerto en Texcoco hablan agrupaciones y personas de tan descalificada probidad como la regresiva Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación o el obispo de Saltillo, Raúl Vera (negociador-tapadera de pederastia clerical), pareciera que hay un resquicio de esperanza en que Andrés Manuel López Obrador corrija su insensato capricho y ordene la continuación de la obra.

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