Comienza a ceder la inflación


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Joaquín López-Dóriga OstolazaSin Fronteras

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El dato de inflación general de la primera quincena de enero se ubicó en 0.24%, cifra considerablemente por debajo del consenso de expectativas de 0.35 por ciento. Con este dato, la inflación anual alcanzó 5.51%, lo cual representa una mejoría considerable contra 6.77% reportado al cierre del 2017.

Esta disminución se debe, en buena parte, a que la base de comparación de la primera quincena del año pasado era muy alta. Vale la pena recordar que durante la primera quincena de enero del 2017 se registró una inflación de 1.51%, la cifra quincenal más alta desde la cuesta de enero de 1999.

Aquel incremento se debió principalmente al alza en los precios de la gasolina, ya que el componente de energéticos del INPC registró un aumento de 12.7% en la primera quincena de enero y de 16.5% en los últimos 12 meses.

En aquel momento, la mayoría de los expertos comenzó a pronosticar un alza considerable en la inflación para el 2017 debido a cuatro factores principales: i) el alza en los precios de las gasolinas; ii) los efectos secundarios de este incremento en los precios de otros bienes y servicios; iii) el incremento de 9.5% al salario mínimo; y iv) la depreciación del tipo de cambio.

Aunque en un principio hubo quienes argumentaron que no habría incrementos secundarios importantes como consecuencia del alza en las gasolinas, la inflación se mantuvo persistentemente alta durante todo el 2017 para cerrar en 6.77%, su nivel más elevado desde el 2000.

Aunque la cifra de la primera quincena de enero de este año sorprendió a la baja, la inflación anual de 5.51% se encuentra muy por arriba de 4.78% registrado en la primera quincena de enero del año pasado —dicha cifra ya reflejaba el impacto del alza en las gasolinas— y fuera del intervalo objetivo del Banco de México que se ubica en 2-4 por ciento.

A pesar de que la inflación se mantiene elevada, el componente subyacente tuvo también un comportamiento favorable al ubicarse en 0.13%, casi la mitad de la cifra estimada por el consenso de expectativas.

La inflación muy probablemente siga una trayectoria gradual a la baja y si no hay sobresaltos en el tipo de cambio y/o choques importantes por el lado de la oferta, la cifra podría ubicarse cerca de 4.5% al cierre del año. De darse este escenario, la inflación se mantendría todo el año por arriba del intervalo objetivo del Banco de México y, en la opinión de este columnista, el riesgo de sorpresas sigue siendo al alza.

Aunque el choque principal a la inflación durante el 2017 vino por el lado de los precios de los energéticos, no podemos perder de vista el comportamiento del tipo de cambio.

Históricamente, la depreciación del peso ha sido una fuente importante de inflación debido al incremento de los precios de los bienes importados y al traspaso de este incremento de precios a otros bienes y servicios, que a su vez generaban un incremento en las expectativas de inflación.

Hasta antes de la crisis de 1995 en México, una depreciación del tipo de cambio como la que hemos experimentado en los últimos dos años, aunada a un incremento en los precios de la gasolina como el actual, hubiera generado incrementos de 20 a 30% en la inflación. Sin embargo, los mecanismos de determinación de precios en la economía han mostrado un cambio estructural y el traspaso de la depreciación del tipo de cambio a la inflación ha disminuido drásticamente.

La ausencia de incrementos salariales de emergencia, aunada a un entorno de mayor competencia y un consumidor más informado han reducido, mas no eliminado, el traspaso de la depreciación del tipo de cambio a inflación.

Es por esto que a pesar de la sorpresa positiva en la cifra de la primera quincena, el Banco de México muy probablemente volverá a subir la tasa de fondeo en su próxima reunión de política monetaria el 8 de febrero.

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