Leída la iniciativa, podemos concluir que el Plan B aporta poco a la democracia y a la división de poderes. Ya veremos que modificaciones le hacen en el Congreso
LIC. ROSA ICELA RODRÍGUEZ,
SECRETARIA DE GOBERNACIÓN:
Primero las buenas noticias. Celebro que el Plan B de la Reforma Electoral no incluya tocar algún aspecto del artículo 41 Constitucional, el cual es el marco de nuestro sistema democrático, pues entre otras cosas define el papel de los partidos políticos, la organización electoral a cargo del INE y la nulidad de las elecciones. Al respecto, me parece muy relevante que se mantenga la prohibición de someter asuntos electorales a través de consultas populares.
Ahora las no tan buenas noticias.
Como que el planchado del Plan B no le quedó del todo bien, señora secretaria. Lo digo porque la modificación al artículo 35 referido a la revocación de mandato es algo confusa… O por lo menos es para el escribidor de esta columna.
Originalmente, dicho artículo establece que la consulta se podrá celebrar a los tres meses posteriores al tercer año de gobierno, mientras que la iniciativa propone que puede llevar a cabo a la conclusión del segundo o tercer año de gobierno, el primer domingo de junio. O sea, queda a discreción de ciudadanos “interesadísimos” en este ejercicio plebiscitario cuándo llevarlo a cabo; ya veo a los Servidores de la Nación recolectando firmas para llegar al 3.0% del padrón electoral para solicitar que la consulta se realice en el tercer año.
¿Cómo para qué necesitamos adelantar la revocación de mandato?
Muy sencillo, para que sea concurrente con las elecciones intermedias, lo cual traería grandes beneficios al partido en el poder. Me explico:
Mire, doña Rosa Icela, Andrés Manuel y doña Claudia tienen personalidades diametralmente distintas; ella no es una lideresa carismática como su antecesor. No obstante, la doctora Sheinbaum goza de niveles muy altos de aprobación, con todo y que la población reconozca que hay rubros de su gobierno que no están dando los resultados deseados. O sea, muy pocos están interesados en que ella deje Palacio Nacional.
Lo que es cierto es que la popularidad de MORENA no alcanza los niveles de la aprobación de nuestra mandataria y no me refiero a nivel nacional, sino a nivel de los municipios y estados. Seamos sinceros, señora secretaria, hay gobernantes que no han estado a la altura y hay riesgo de que la población no refrende el voto a favor de un candidato guinda. Entonces, la concurrencia de las dos elecciones ayudaría a cubrir a los aspirantes morenistas con el manto presidencial.
Adicionalmente, veo confusiones en la redacción de la iniciativa en lo relativo a la publicidad. El texto propuesto indica que “la persona sujeta a revocación podrá́ difundir el proceso y promover el voto a su favor en los términos que establezca la ley de la materia”; es decir, la presidenta podrá hacer proselitismo. Pero más adelante la iniciativa dice que “60 días antes a la jornada deberá suspenderse la difusión en los medios de comunicación de toda propaganda gubernamental de cualquier orden de gobierno”. Suena muy contradictorio: ¿puede hacer promoción o se atiene a la veda? Ya verán los legisladores qué hacen al respecto.
Como ya he comentado en este espacio, hacer concurrentes los comicios intermedios y la revocación de mandato es una perversión del espíritu de ambos ejercicios democráticos. La revocación es una herramienta plebiscitaria que tienen los ciudadanos para presionar a los malos gobernantes; los comicios son para definir el rumbo hacia el futuro. Por cierto, algunos petistas no están de acuerdo en la concurrencia, pero convencerlos ya no será tarea de usted sino del diputado Ricardo Monreal y del senador Ignacio Mier Velazco. Los petistas están vendiendo caro su amor…
El Plan B incluye también propuestas para municipios y congresos locales. Aun cuando en principio pueden parecer conducentes, me pregunto si no se está rompiendo el principio del federalismo y se está cayendo en una imposición desde el centro del país.
La iniciativa determina el mínimo y el máximo de regidurías que pueden conformar un municipio. Justamente esta es una duda que planteé en este mismo espacio, pues no puede haber un número único dada la diferencia de tamaño y complejidad de los distintos municipios.
En cuanto a los congresos locales, creo que la iniciativa se pasa un poco de tueste. Estoy en contra del derroche, pero no sé qué tan respetuoso del federalismo es ponerles un límite presupuestal. Asimismo, se modifica el artículo 116 para cortar la posibilidad de reelección inmediata; mire, no se trata de si les hace o no gracia a los diputados locales o si se desperdicia la curva de aprendizaje de la tarea legislativa, se trata de que es una decisión que debe tomarse por un estado libre y soberano.
Leída la iniciativa, podemos concluir que el Plan B aporta poco a la democracia y a la división de poderes. Ya veremos que modificaciones le hacen en el Congreso.
+ Con la colaboración de Upa Ruiz
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