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INGREDIENTES:

– 2 marranos –que digo marranos… ¡marranísimos!- (de preferencia parejita, o sea cochino y cochina) recién sacados de su porqueriza

– 43 litros de aceite estudiantil marca “Ayotzinapa”, pa’que salga bien crujiente

– Ajos y cebollas al gusto, de preferencia sembrados y cosechados en Iguala, Acapulco, Coyuca, Chilpancingo…

– Bastante sal marca “Siteconozconimeacuerdo”

– Manteca marca “Yonosabía” o “Yonofui”, cualquiera sirve para que el platillo despida un antojable y nauseabundo olor

– Muchos, pero muchos, politicos y funcionarios municipales, estatales y nacionales dizque de tendencia zurda (de izquierda)

– Todo deberá prepararse y servirse en una cazuela desportillada y una vajilla de segunda mano (¡obviamente!) de color amarillo. No se requiere de cubiertos porque este es un plato que se come con las manos (o sea, ¡sin modales!)

PREPARACIÓN:

Se ocultan ambos puercos durante algunos días para que los comensales crean que ya no habrá comilona. Pero una vez que aparezcan hay que lavarlos y desinfectarlos escrupulosamente para que ya no apesten a porquería (no hay que olvidar que estos son animales que aman revolcarse en la basura). Métalos en una cazuela de 4 x 4 (de esas cochambrosas) para que agarren buqué y vierta de un jalón los 43 litros de aceite hirviendo “Ayotzinapa” (quizá la puerca se revuelque un poco cuando le caiga encima, porque no le agrada esta marca). Las cebollas y los ajos se pueden esparcir lentamente para que los cerdos se impregnen del coraje y la impotencia de los demás. Tras unos minutos de cocción, el platillo comenzará a hervir y a soltar fuertes hedores de corrupción, narcotráfico, pésimo gobierno y crimen. No se preocupe, este olor significa que la receta está quedando para chuparse los dedos.

Cuando los marranos ya estén bien quietecitos en la cazuela, baje el fuego de la estufa y destápela, para que los funcionarios olfateen el platillo y se empiecen a acercar a la mesa para servirse. Algunos se harán de la boca chiquita y dirán que están a dieta, pero como están acostumbrados a la comida chatarra acabarán por rebozar sus platos y más cuando vean que el chicharrón de puerco y puerca viene acompañado con tortillas y salsita verdes recién hechecitos en Almoloya.

¡Provecho!