El jueves de la semana pasada, el procurador federal del consumidor, Ricardo Sheffield, intentó “aclarar” lo que publiqué aquí sobre sus negocios y probables turbiedades éticas (apechugó que Gobernación despidiera a sus espaldas al subprocurador jurídico y a dos directores de la Profeco), pero consigné que nadie lo ha señalado de corrupto, aunque “el sospechosismo pesa sobre su comportamiento”.

Designado por el presidente de la República presentador del nuevo espectáculo de Palacio Nacional Quién es quién en los sueldos (orden que acató con gozo para exhibir a quienes llamó “los más pasados de rosca”), desde antier alterna su bostezante perlario de inútiles tips sobre establecimientos y precios de combustibles con la execrable tarea de balconear y calumniar a empleados del Estado mexicano que con todo derecho, amparados por la justicia federal, ganan más que López Obrador.

En su lista de supuestos bribones o abusivos que expuso a la vergüenza pública con el burlón y despectivo término de “angelitos”, incluyó a cuatro, cuando menos, que en realidad perciben menos que AMLO: el fiscal general de la República, Alejandro Gertz Manero; la gobernadora del Banco de México, Victoria Rodríguez Ceja; la presidenta del Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales, Blanca Lilia Ibarra Cadena, y la presidenta del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, Graciela Márquez Colín. A Gertz le colgó un pago mensual promedio (contados el aguinaldo y otras prestaciones) de 146 mil 600 pesos; a Rodríguez Ceja 248 mil 500; a Ibarra Cadena 151 mil 300 y a Márquez Colín 149 mil 700, frente a los republicanos, juaristas y franciscanos 136 mil 700 del presidente.

Como ninguno rebasa lo que gana López Obrador, lo que cometió el desaseado inquisidor es un infundio que se le puede revertir mediante denuncias por daño moral.

Peor: todos los mencionados por él, aun si ganan lo que aseguró que ganan (es tan consciente de sus limitaciones que pidió a los periodistas que le ayuden con otros datos), tienen sobrados elementos para acusarlo formalmente por haberlos expuesto (como a todos los demás) a la violencia física y mediática contra sus personas y familias.

En el caso del fiscal Gertz (por citar un solo ejemplo de la ineficiencia del machuchón habilitado de porro), de acuerdo con el presupuesto de Egresos de la Federación para el Ejercicio Fiscal 2022, el presidente de la República gana un sueldo mensual bruto de 166 mil 532 pesos y el Fiscal General 164 mil 960, y de acuerdo a la remuneración total anual de percepciones ordinarias, AMLO gana un millón 785 mil 769 pesos que, divididos entre 12 meses, da 148 mil 814 pesos, mientras que la paga anual del fiscal suma un millón 759 mil 588 pesos que, divididos, equivalen, efectivamente, a 146 mil 632 pesos.

¿De dónde sacó Sheffield que Gertz es un “angelito pasado de rosca”? Para las pulgas del fiscal, mejor no imaginar lo que le espera al decepcionante bufón…