Morena quiere que el INE garantice la democracia con un presupuesto mísero y le pide administrarlo igual que la pobre Bartola de Chava Flores, quien con dos pesos debía pagar la renta, el teléfono, la luz, el gasto, el alipús, el servicio doméstico y ahorrar para un abrigo de visón.

En vez de aprobar los 3 mil 830 millones de pesos que requiere para el proceso de revocación de mandato más mil 913 para otra posible consulta (que pudieran promover el Presidente, las cámaras legislativas o la ciudadanía), o sea 5 mil 743, morenistas y morenianos impusieron en el Presupuesto de Egresos que solo se le den tristes 830 y medio millones de pesos. Interesados en insultar y descalificar al consejero presidente Lorenzo Córdova, a quien el viernes tendieron una celada disfrazada de “invitación” para escuchar las razones de su solicitud para los gastos del próximo año, desoyeron que la consulta de revocación implica “la misma calidad técnica y las condiciones de legalidad y certeza que caracterizan a los procesos electorales (…).

Es un ejercicio equiparable a una elección federal y, por ello, los requerimientos presupuestales son altos.

Para 2022, a diferencia de la consulta popular del 1 de agosto (la del juicio político), no se contará con la inercia que supuso la elección federal que permitió aprovechar muchos de sus gastos”, sino que se partirá de cero.

Ya se diseña la boleta, se definen calendarios y cronogramas, y se planean las tareas de capacitación y organización. Eso entraña que esta especie de elección presidencial pero al revés (el fin constitucional es preguntar si se quiere que el Presidente deje el cargo por pérdida de confianza): se realizará en las 32 entidades, en los 300 distritos electorales, convocando a casi 92 y medio millones de ciudadanos de la lista nominal; se instalarán 161 mil 400 casillas; se visitará a 12 millones de personas en sus domicilios; se contratará a 37 mil 851 capacitadores y asistentes electorales y se invitará a medio millón de empadronados para recibir y contar los votos (por el “sí” o el “no”).

Córdova comentó: “Se ha dicho que estamos pidiendo más de mil millones de pesos de viáticos. Es para que la gente, los funcionarios, los capacitadores y asistentes, puedan recorrer el país. Es para ellos y para pagar justamente los salarios de ese personal, a quien nos debemos, porque gracias a ellos se pueden hacer las elecciones”. O sea que los 830 millones aprobados de los tres mil 830 solicitados (aparte costos de papelería, señalizaciones, urnas, monitoreo y demás) ni siquiera para eso alcanzarán.

La consulta inútil en que sus promotores buscan la ratificación y no la revocación de mandato será imposible de realizar si no se tiene con qué, pues aunque uno de sus detractores le dijo a Córdova que “el pueblo de México no necesita dinero para ganar elecciones”, quien lo requiere es el organismo del Estado que debe organizarlas. Todo hiede a pretexto para que no haya consulta y que se culpe al INE.