El ex presidente Vicente Fox ha confesado pública y desfachatadamente que en 2006 hizo cuanto se le ocurrió por impedir la llegada de Andrés Manuel López Obrador a la Presidencia. Pese a que su intromisión fue calificada por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación como “la mayor irregularidad” registrada en el proceso en que Felipe Calderón se alzó con el triunfo por haber obtenido algo más de medio punto porcentual de ventaja, los magistrados razonaron que los comentarios del entonces presidente fueron hechos de forma indirecta “o metafórica”, por lo que su influencia en la ciudadanía se vio atemperada tanto porque no fue explícito como por los tiempos transcurridos entre sus imprudentes disparates de noviembre de 2005 y mayo de 2006 y aquellas elecciones que AMLO insiste en afirmar, sin prueba alguna, que hubo “fraude”.

Legitimando la victoria del panista Calderón y la derrota de su más próximo contendiente (a la sazón perredista), la magistrada Alfonsina Berta Navarro argumentó: “Recordemos que llegó a hacer comentarios indirectos o metafóricos que incidían sobre las posiciones políticas que competían en la elección e incluso menciones expresas relacionadas con el proceso; injerencia que constituye la mayor irregularidad detectada durante el desarrollo del proceso”.

Su par y presidente del Tribunal, Felipe Alfredo Fuentes Barrera, dijo que en coincidencia con la elección presidencial, se renovó el Congreso de la Unión, donde actuaron los mismos funcionarios de casilla y la misma autoridad electoral hizo los cómputos respectivos, además de que contendieron los mismos partidos políticos.

“En una palabra elecciones espejo”, y “ningún cuestionamiento de índole política surgió sobre la validez de esa elección y, sin mayor protesta, se ocuparon curules y escaños legítimamente obtenidos, por lo que la descalificación del proceso y de las instituciones es inaceptable”.

Dieciséis años después, a 20 lejanos meses de las próximas elecciones presidenciales, el presidente López Obrador exhorta de manera pública y directa a que se vote no solo por la corcholata que pudiera sucederlo, sino por quienes Morena postule a diputaciones y senadurías en 2024: “No solo votes por el presidente o por la presidenta.

Si quieres que haya una transformación o se mantenga la transformación, apóyale también votando por los candidatos al Congreso (…). En el caso de nosotros, ganamos la mayoría, pero para llevar a cabo las reformas constitucionales se requieren dos terceras partes (…).

Entonces, hacia adelante tiene que ser una avalancha de votos (…) Hay que votar por la transformación, por el proyecto de nación. Eso es lo más importante…”. Al día siguiente se le preguntó si su dicho viola o no la ley electoral e intentó desdecirse: “Es que yo no dije que sea una avalancha de votos, o no recuerdo, para un partido en particular…”.

Pero las siglas de su “transformación” rezan Morena y esto nada tiene de “metafórico…”.