Curtido en la maña de culpar a las administraciones anteriores de lo que se exhibe inseguro de enfrentar, el gobernador de Zacatecas, David Monreal, comete la imprudencia de responsabilizar a “la herencia maldita” de Felipe Calderón por la galopante narcoviolencia que azota su entidad, al tiempo que repite lo que en 2006 y los años subsecuentes hicieron los mandatarios de varios estados: clamar por la militarización de la seguridad pública estatal.

El pionero de la petición de tan drástica receta fue el entonces mandatario (a la sazón perredista) de Michoacán, Lázaro Cárdenas Batel (actual jefe de asesores del presidente Andrés Manuel López Obrador).

Lejos de ser un desliz, el gobernador se explayó en “razonamientos” que ipso facto le costaron un fuerte zape por decir: “En 2006, la torpeza de Felipe Calderón como presidente de la República de declarar la guerra al narcotráfico –fíjense nada más lo grave del asunto, un Presidente de la República declara públicamente la guerra frente a los ojos del mundo, frente al país y frente a toda una sociedad, y sobre todo frente al crimen organizado.

Como Estado rector, lo que debió es haber hecho que imperara la ley, el respeto, no permitir la portación de arma ilegal, las organizaciones del crimen: no pactar, no acordar, todas esas cosas que se dicen…”. Con 220 zacatecasesinatos en su primer mes, se fue de largo:

“No me consta, pero estoy relatando la historia. Hay muchos libros que se hicieron de diferentes autores, mucha investigación de cómo degeneró Felipe Calderón todo este desorden. El gran autor de todo este crimen, o uno de los grandes responsables, que lo juzgue la historia. Yo solo expreso lo que ya muchos autores intelectuales, mucha sociedad, ha dicho, de que fue un error haber declarado la guerra y un error de procedimiento también en la prevención del delito, el combate al crimen, todo eso”.

De característica mecha corta, el ex presidente le propinó un tuitazo reproduciendo el titular de una nota periodística de octubre de 2020: Aseguran 14.5 toneladas de mariguana en una planta deshidratadora de chiles propiedad de los hermanos Cándido y David Monreal Ávila.

Y recordó que en 2009, cuando el nuevo gobernador de Zacatecas era alcalde de Fresnillo, el Ejército y la Procuraduría General de la República incautaron 14 y media toneladas de mariguana en una planta deshidratadora de chiles de David. Como Cárdenas Batel y el ex gobernador priista Alejandro Tello Cristerna (cuyo secretario de Seguridad ratificó Monreal en el cargo), David pide a López Obrador el apoyo de las fuerzas armadas. Para abrir boca de la Guardia Nacional, que de facto comanda el Ejército.

Si para Michoacán se anunció ya el envío de 17 mil efectivos federales, ¿cuántos, inclusive de la Marina Armada, terminarán llegando a Zacatecas porque David, con sus policías, no podrá pacificar su ensangrentada entidad? Para la próxima, ojalá que antes consulte a su inteligente y perspicaz hermano Ricardo.