Sobre las grietas de un piso con agua estancada, olor a orines de gato y rastros de ratas mezclados con basura se encuentra más de un centenar de cajas de cartón con medicamentos e insumos caducos y en buen estado en una de las carpas improvisadas dentro del Almacén Central de la Secretaría de Salud de Ciudad de México…”.

Así comienza la revelación que hizo Blanca Valadez en el noticiario estelar de MILENIO Televisión, con datos que estrujan y escandalizan. Fogueada (más de 20 años) en los temas de salud pública, la periodista refiere que desde febrero de 2020 fueron instalados esos entoldados “para resguardar” medicamentos e insumos (tanto comprados como donados), mientras se remodelaba el inmueble (avenida Jardín 356, colonia Del Gas, en la alcaldía Azcapotzalco), y desde allí se distribuyen los materiales a unidades médicas y hospitales de segundo y tercer niveles.

En las imágenes (tomadas por Blanca con su celular y el camarógrafo Jesús Soberanes) aparecen las cajas regadas por el piso y en muchas reventadas se asoman “medicamentos e insumos básicos y controlados; insulinas, antibióticos, soluciones en polvo e inyectables: dopamina, azitromicina, glucosa, inmunoglobulina” y tratamientos para el cáncer, pediátricos y maternos, así como artículos de protección y uso en terapias intensivas para los trabajadores del sector.

Desde que comenzó la pandemia, relata Blanca, el Almacén Central surtió equipo esencial de protección y medicamentos en mal estado.

Un trabajador le dijo que se repartieron cubrebocas y batas que estuvieron entre desperdicios y expuestos a la humedad “en todos los hospitales de la Secretaría de Salud del gobierno de la capital y el Centro Banamex. Todos los hospitales, 42, tanto generales como maternos, el pediátrico y en áreas médicas de reclusorios. Tiraron en la coladera el jabón que sirve para lavar material de quirófano. Lo lanzaron sin seguir la norma de residuos peligrosos. Ahí está el video, lo hicieron en la madrugada…”.

En la base de datos del sistema de abastos y control de inventarios de medicamentos, la reportera constató que mil 200 envases con un frasco ámpula y polvo de Caspofungin, que retrasa el crecimiento de los hongos causantes de infección, vencieron el 21 de febrero.

Tres mil 856 envases de ácido valproico de 250 miligramos, que sirven para prevenir convulsiones por epilepsias, caducaron el 21 de julio de 2021. También 59 tratamientos de Beractant, de uso intratraqueal que se utiliza en niños prematuros con insuficiencia respiratoria, caducaron entre agosto y noviembre de 2020.

Y uno de los hallazgos de Blanca remite a las protestas que desde hace más de dos años vienen haciendo los padres de niños afectados de una enfermedad letal: “Hubo dos mil 130 piezas de metotrexato para el tratamiento del cáncer que caducaron en enero de 2021”. Si esto sucede en la capital, ¿de qué tamaño es el desastre del sistema público de salud en el resto del país…?