Atrapada, pero con salida

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Carlos MarínEl asalto a la razón

La extorsión aseguraba la conservación de los trabajos y el dinero fue para financiar la causa de la señora y el partido en gestación, que a la vuelta de ocho años es mayoritario

En 2017, cuando contendía por Morena para la gubernatura del Estado de México (para fortuna de los mexiquenses perdió), a la profesora Delfina Gómez le sacaron a relucir lo que se sabía desde que fue alcaldesa de Texcoco: en 2013, temerosos pero temerarios empleados municipales corrieron la voz de que la señora les descontaba 10 por ciento de su salario.

La extorsión aseguraba la conservación de los trabajos y el dinero fue para financiar la causa de la señora y el partido en gestación, que a la vuelta de ocho años es mayoritario. Vista en detalle, la mecánica que descubrieron el Instituto Nacional Electoral y la Comisión Nacional Bancaria y de Valores es repugnante y burda: Delfina, al mes de asumir el cargo municipal, comenzó a esquilmar a 550 servidores públicos (incluidos los del Desarrollo Integral de la Familia local).

Casi de inmediato (marzo de 2013) su alcaldía empezó a girar cheques como si fueran recursos públicos a María Victoria Anaya Campos, por apoyos al Grupo de Acción Política, según reza la póliza firmada por la presidenta municipal y sus achichincles Eliseo Edmundo Rosales López (síndico), Horacio Duarte Olivares (secretario del ayuntamiento) y Alberto Martínez Miranda (tesorero).

La expoliación era quincenal y perduró hasta julio de 2015. El monto del despojo sumó algo menos de 13 millones de pesos. Además de María Victoria Anaya Campos, en la recepción de los cheques participó Sara Iveth Rosas en los últimos meses por un total aproximado de dos millones.

María Victoria fue después coordinadora de giras de Delfina cuando la actual secretaria federal de Educación buscó la gubernatura del Edomex, en tanto que Sara Iveth Rosas, a cargo de la administración de la alcaldía texcocana, fue luego candidata suplente a síndico por Morena y tuvo cargos en el área de finanzas.

El consejero Ciro Murayama narró el viernes que “la retención del dinero a los trabajadores se transfería luego a dos empleadas públicas del mismo ayuntamiento, contratadas por la propia presidencia municipal y militantes de Morena…”. María Victoria giró 31 cheques a personas físicas por un monto de 4 millones 279 mil pesos; otros los expidió a cinco personas morales por un millón 697 mil, y se despachó varios a sí misma para cobrarlos en efectivo por un millón 841 mil pesos (endosó además a terceros cheques por 484 mil).

Entre los destinatarios, informó Murayama, “están proveedores de las campañas políticas de Morena en 2015: Luis David Miranda Gómez, José Víctor Magaña Gómez y la Comercializadora de Oriente Mavi-he.

Por su parte, Sara Iveth Rosas cedió los ocho cheques que recibió a cuatro personas, de las que tres cobraron cinco en efectivo (su rastro se pierde por ser dinero en efectivo que no pasa por los bancos).

Atrapada en el delito, la hoy secretaria de Estado y reincidente aspirante al Edomex goza sin embargo de una providencial salida: para el presidente López Obrador (mañanera de ayer), “se trata de una mujer honesta…”

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