Porque Bonilla acusa a la oposición en México de hacerle el juego a Trump; mientras aquí es comisionado estatal del PT y allá milita en el partido de Trump
marzo 30, 2026
Al proceso por corrupción de Jaime Bonilla, cabe la descripción de “raspa la piel de un extremista y hallaras un oportunista”. Porque milita en el partido de Trump, y estuvo a favor de perseguir migrantes, hasta que se pasó a Morena y “defiende” a los paisanos.
El exgobernador de Baja California y ciudadano estadounidense, fue colaborador del ultraderechista y ex candidato presidencial John McCain, y defendió la Ley Arizona, para establecer perfiles raciales, detener personas de “aspecto mexicano” y criminalizar a los indocumentados.
Pero el extremista Bonilla fue un oportunista al recordar que era mexicano, al verle posibilidades a López Obrador para que fuera presidente y puso a su servicio su canal de TV Pacific Spanish Network en California, donde habitan 11.4 millones de mexicanos.
El ultraderechista estadounidense Bonilla, compró así una diputación en México por el PT, pues facilitó también sus nueve cableras y cuatro radioemisoras en San Diego, Santa María, San Luis Obispo, Chico, Salinas, Monterey, Sacramento y otras ciudades fronterizas.
Además, apoyó con los derechos de transmisión de la novena beisbolera Padres de San Diego, de su empresa Media Sports de México, y de empresas inmobiliarias, comerciales e industriales en California y Baja California Sur.
Se pegó a López Obrador y fue gobernador de Baja California por Morena (2019-21) con un saldo de corrupción galopante: el miercoles fue vinculado a proceso por peculado, abuso de autoridad y uso ilícito de atribuciones en beneficio de Next Energy con contratos públicos.
Antes, cuando ya no le funcionó ser militante de Morena, el arribista Bonilla al PT, ahora como comisionado local en Baja California. No, la coherencia no es lo de Bonilla: es estadounidense si le conviene, pero es mexicano si lo necesita.
Sólo que, ante las presiones de Trump a la sobernaía de México, Bonilla tiene que definirse por sus víncuos con el partido de Trump, o por la postura nacionalista de Sheinbaum: ¿Los migrantes son terroristas y narcos, o son buenas personas que sólo buscan una vida mejor”.
Sí, porque Bonilla impulsó la construcción de un muro en la frontera con México mucho antes que Trump, durante su campaña presidencial por John McCain, cuando propuso usar drones para vigilar desde el aire a los migrantes, porque llevaban drogas y terrorismo a EU.
Pero tampoco es que al ser estadounidense y mexicano Bonilla cometa una ilegalidad: EU permite doble militancia y México no prohíbe afiliarse a un partido extranjero. Lo de Bonilla es un asunto de ser trepador profesional: un extremista que acaba siendo un oportunista.
Porque Bonilla acusa a la oposición en México de hacerle el juego a Trump; mientras aquí es comisionado estatal del PT y allá milita en el partido de Trump.
Un ventajista.
