Banxico sube tasas; ¿cuánto costará el combate a la inflación?

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Luis Miguel GonzálezCaja Fuerte

[caption id="attachment_715836" align="aligncenter" width="760"] Foto de Banco de México[/caption]

Foto de Banco de México

Alejandro Díaz de León se ha estrenado al frente del Banco de México con un par de alzas en las tasas de interés. El nuevo gobernador del banco central no es un halcón, pero es pragmático. Tiene claro el riesgo que representa la inflación para el cumplimiento de las metas del Banxico, pero sobre todo para la economía mexicana.  / Estas dos alzas son la expresión más clara de la preocupación de la Junta de Gobierno por la resiliencia de la inflación. Ahora sube con menos fuerza que a principios del 2017, pero no está bajo control. Los precios de los energéticos son la mejor prueba de ello. No subieron 20%, como hace 13 meses, pero sí dieron un brinco que el Inegi estima en 2.19 por ciento. Sería bueno saber de dónde sale esa cifra: una muestra de precios de la Comisión Reguladora de Energía, consultada por El Economista, muestra incrementos de 7% en el mismo periodo. Más allá de controversias sobre medición, hay que estar preparados porque la gasolina seguirá subiendo, muy probablemente. Dependemos del valor del dólar y del precio de las gasolinas en Texas.

La presión inflacionaria es un malestar al que se recomienda aplicar incrementos en las tasas de interés. Eso es lo que ha hecho el Banxico, desde principios del año pasado. En ese periodo, la tasa de referencia ha pasado de 5.00 a 7.50%, el nivel más alto desde el 2009. Si se toma en cuenta la inflación de enero, significa que la tasa real es de casi 2 puntos porcentuales. Ésta es la más alta en dos décadas.

Este rendimiento es una excelente noticia para los ahorradores. Ahora es muy buen negocio tener dinero “trabajando” a tasa Cetes. Desde otra perspectiva, el nivel de las tasas se ha convertido en un dolor de cabeza para aquellos que tienen niveles elevados de deuda. En primer lugar está el gobierno federal, cuyos pasivos equivalen a 46% del PIB.

El servicio de la deuda pública implicó para el gobierno federal un pago de 533,000 millones de pesos en el 2017. En el presupuesto de egresos del 2018 está proyectado para crecer 9.7% y llegar a 663,000 millones. Suena mucho, pero será mayor. ¿Cuánto más? Dependerá del número de alzas a las tasas de interés que determine el Banco de México y otros bancos centrales. Pueden ser una o dos más, dependiendo de la inflación y también de lo que haga la Reserva Federal de Estados Unidos. Allá se esperan dos o tres alzas. El Banco de México no está obligado a subir las tasas cada vez que la Fed lo haga, pero sí está presionado. El riesgo de no hacerlo es enfrentar embates contra el peso y una posible depreciación de la moneda mexicana.

Los movimientos de las tasas de interés serán uno de los grandes temas económicos del 2018. Lo serán en el mundo porque varios países están en el proceso de implementarlos. Además de Estados Unidos, están Canadá, Inglaterra y el Banco Central Europeo. En el caso de México, los incrementos en las tasas deben ser monitoreados para comprobar si pueden darle un buen descontón a la inflación, pero también para ver qué efecto tienen en la actividad económica y en el tipo de cambio.

La era Carstens en el Banxico ya terminó. El periodo Díaz de León apenas comienza. ¿Cuánto tiempo falta para que el gobernador nos diga: “la tormenta ya terminó, guarden los paraguas”?

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