Banxico mantiene un tono restrictivo


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Joaquín López-Dóriga OstolazaSin Fronteras

[caption id="attachment_717682" align="aligncenter" width="760"] Foto de Hugo Salazar[/caption]


Foto de Hugo Salazar

El jueves de la semana pasada el Banco de México (Banxico) realizó su primer anuncio de política monetaria del año, elevando la tasa de interés de referencia en 0.25% para ubicarla en 7.50%, tal como era esperado por la gran mayoría de los especialistas. Con este incremento, el actual ciclo de alzas que comenzó en diciembre del 2015 —cuando la tasa se ubicaba en 3.0%— podría estar cerca de llegar a su final.

De acuerdo con la encuesta mensual de pronósticos económicos más reciente realizada por Banamex y publicada el 6 de febrero, la mediana de expectativas de la tasa de fondeo para el cierre del 2018 es de 7.50 por ciento. Sin embargo, el rango va desde 5.75 hasta 8.25 por ciento. En la opinión de este columnista, este rango es demasiado amplio y, en ausencia de choques, la tasa probablemente se ubique entre 7.25 y 7.75 por ciento.

Asimismo, el balance de riesgos parece ser al alza tomando en cuenta los diversos factores que pueden influenciar el proceso de decisión de la Junta de Gobierno de Banxico. Por un lado, el comunicado que acompañó la decisión de política monetaria dejó entrever un tono restrictivo en el cual Banxico está consciente de que, a pesar de ceder en enero, el balance de riesgos de la inflación mantiene un sesgo alcista en un entorno altamente incierto.

Asimismo, Banxico parece estar consciente de que la depreciación del peso y el incremento en los precios de la gasolina han generado aumentos de precios secundarios y han contaminado, hasta cierto punto, las expectativas de inflación de mediano plazo. En este sentido, la encuesta de Banamex arroja un estimado de inflación para el cierre de este año de 4.12 y de 3.60% para el final del 2019, por arriba del pronóstico de Banxico que anticipa una inflación convergente con la meta de 3.0% en el primer trimestre del 2019.

Por otro lado, Banxico estará atento a las condiciones monetarias en Estados Unidos, donde el mercado ha comenzado a asignar una mayor probabilidad a que la Reserva Federal (Fed) cumpla con su objetivo de elevar la tasa de interés de referencia en cuando menos tres ocasiones en el 2018.

Aunque la Fed viene señalando esta trayectoria desde hace meses, los mercados solamente habían incorporado una o dos alzas durante este año. Sin embargo, las cifras más recientes del mercado laboral revelan una economía estadounidense en pleno empleo y con su mejor avance salarial en 10 años.

Adicionalmente, la implementación de estímulos fiscales en una etapa tan robusta y madura de recuperación amenaza con sobrecalentar la economía estadounidense y obligar a la Fed a tomar una postura monetaria más restrictiva de la señalada hasta ahora. Esta situación se ha reflejado en un incremento en las tasas de interés de largo plazo en Estados Unidos.

Aunque Banxico es una entidad autónoma e independiente, las elecciones presidenciales en nuestro país podrían generar incertidumbre y volatilidad en los mercados financieros locales y el mercado cambiario. Banxico estará atento al impacto del resultado electoral en las variables financieras y podría verse obligado a tomar medidas para contener la volatilidad del tipo de cambio.

Tomando en cuenta estos factores, Banxico podría verse obligado a subir, de manera temporal, la tasa de interés de referencia entre 0.25 y 0.50 por ciento. Banxico seguramente dará un peso muy importante a la postura relativa entre México y Estados Unidos y al desempeño del tipo de cambio y su potencial impacto sobre la inflación.

En el pasado, el banco central ha enfrentado el riesgo de una mayor volatilidad en los mercados financieros internacionales e impulsando políticas para fortalecer el marco macroeconómico mediante posibles ajustes monetarios a tiempo y recomendando al gobierno realizar ajustes fiscales. Esta ocasión no será diferente.