Balance anual 2017


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Joaquín López-Dóriga OstolazaSin Fronteras

A pocos días de concluir el 2017, se puede decir que desde el punto de vista económico y financiero el año termina mucho mejor de lo que se esperaba en enero.


A pocos días de concluir el 2017, se puede decir que desde el punto de vista económico y financiero el año termina mucho mejor de lo que se esperaba en enero.

El 2017 será recordado como el año de la consolidación de la recuperación económica que comenzó en la segunda mitad del 2009. Después de varios años de crecimiento lento, frágil e inconsistente, la economía global concluyó su octavo año de expansión con una aceleración amplia, dejando atrás el constante riesgo de recesión observado durante los últimos ocho años.

Asimismo, los principales mercados accionarios a nivel global aceleraron su racha alcista y marcaron nuevos máximos históricos en un entorno de muy escasa volatilidad.

El excelente desempeño económico y financiero a nivel global contrasta con el gris panorama político que dominaba las conversaciones a principio de año.

Vale la pena recordar que el 2016 culminó con acontecimientos políticos —como el voto a favor del Brexit en el Reino Unido a mediados de ese año y la elección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos— que introdujeron un alto grado de incertidumbre para el panorama económico y financiero.

Aunque el entorno político sigue siendo incierto y en muchos aspectos deprimente, hasta ahora, la política no ha logrado contagiar y descarrilar a la economía global.

La economía global se encuentra en una etapa de recuperación tardía en el ciclo impulsada por el consumo —que a su vez ha sido impulsado por una fuerte recuperación en los niveles de empleo y una incipiente expansión de los salarios reales— y por la inversión.

Mientras tanto, los mercados accionarios están reflejando la mejoría en la capacidad de generación de utilidades de las empresas en un entorno donde la liquidez sigue siendo muy abundante. A pesar de que la Reserva Federal ha seguido con su proceso gradual de incrementar la tasa de interés de corto plazo y que finalmente comenzó a retirar liquidez de los mercados, otros bancos centrales como el Banco de Japón y el Banco Central Europeo han mantenido una política monetaria sumamente expansiva.

Esta situación ha permitido que las tasas de interés de corto y largo plazo se mantengan en niveles muy bajos desde un punto de vista histórico. El nivel tan bajo de la tasa libre de riesgo para inversiones a largo plazo ha jugado un papel fundamental en la continuidad de la racha alcista de los mercados accionarios.

Adicionalmente, el 2017 será recordado como el año en el que los precios del petróleo se estabilizaron en un rango de 50-60 dólares después de haber tocado su nivel más bajo en 15 años durante el 2016.

Finalmente, el 2017 también pasará a la historia como el año en el que bitcoin y otras criptomonedas dejaron de ser una curiosidad y se convirtieron en un tema e instrumento de inversión de interés para el público en general. El valor del bitcoin pasó de 995 dólares el 1 de enero a 17,523 el 19 de diciembre.

Aunque los riesgos de contaminación económica por factores geopolíticos siguen vigentes, hasta ahora, las instituciones y el establishment estadounidense han logrado que la administración Trump se enfoque en la aprobación de su plan fiscal y evite tomar decisiones realmente desestabilizadoras desde el punto de vista económico —como podría ser terminar el TLCAN o iniciar una guerra comercial—, y político, —como sería iniciar una guerra con Corea del Norte. Como deseo de año nuevo, esperemos que esta dinámica se mantenga.

Por vacaciones, nos vemos en enero con el panorama económico y financiero para el 2018. Mis mejores deseos para este año que comienza. Que el 2018 esté lleno de salud.