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La Ley de Austeridad Republicana aprobada el 8 de octubre contiene la ofensiva legal más demoledora que se haya hecho contra la burocracia federal mexicana.

Las intenciones de la ley no podrían ser mejores: limpiar de dispendio, corrupción y abuso el gasto de la burocracia federal.

Pero sus consecuencias de mediano y largo plazo podrían también ser que el gobierno se quede limpio de funcionarios de calidad, honradez y experiencia.

Macario Schettino (El Financiero, 10/10/19) ha revisado las posibles consecuencias destructoras de esta ley reparando solo en uno de sus artículos, el 24, que prohíbe a los funcionarios de mayor responsabilidad trabajar en áreas vinculadas a su especialidad y a su conocimiento durante 10 años después de dejar el puesto.

El artículo dice: “Los servidores públicos comprendidos en los grupos jerárquicos de mando superior a que se refiere el manual de percepciones previsto en la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria del Gobierno Federal, que por cualquier motivo se separen de su cargo, no podrán ocupar puestos en empresas que hayan supervisado, regulado o respecto de las cuales hayan tenido información privilegiada en el ejercicio de su cargo público, salvo que hubiesen transcurrido al menos diez años”.

Schettino se ha tomado el trabajo de consultar el manual de percepciones que cita el artículo. Y ha contado, en un primer vistazo, los puestos que quedan bajo el supuesto de la prohibición.

En Hacienda, hay 74, 57 en la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, 172 en el SAT. En Economía hay unos 100, en el sector educativo central hay 42, más todos los rectores y directores de universidades.

El artículo 24 puede tener tres consecuencias perversas, no buscadas.

Una: que no se contraten personas realmente calificadas que no pueden quedarse diez años sin trabajar o trabajando en la academia, luego de pasar por el gobierno. Dos: que se contrate solo gente mayor con la jubilación a la vista. Tres: que se contraten quienes piensan que se van a enriquecer con el puesto.

Así, en el tiempo, concluye Schettino, “los puestos de mando solo serán para corruptos, ancianos, o incapaces. Está en la ley”.

La austeridad como austericidio.

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