Minuto a Minuto

Nacional Ejército despliega mil 170 elementos en tres estados para reforzar la seguridad
El despliegue de los elementos militares tiene el objetivo de reforzar la seguridad y contener la actividad delictiva
Nacional El presidente de Alemania, Frank-Walter Steinmeier, llega a México
El canciller Juan Ramón de la Fuente recibió al presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier, en Quintana Roo
Internacional Trump afirma que EE.UU. desconocía que Israel atacaría un campo de gas en Irán
Trump advirtió que Israel no atacará el campo de gas Pars Sur en Irán, salvo si este vuelve a atacar refinerías en Qatar
Internacional Mueren cuatro mujeres en Cisjordania por impacto de misiles iraníes
Las mujeres murieron a consecuencia del ataque por parte de Teherán contra suelo israelí que afectó al sur de Cisjordania
Internacional Guerra en Oriente Medio vive una importante escalada: Zovatto
Si el conflicto se traslada al ataque de campos o centros de producción de petróleo o de gas, las consecuencias económicas de esta escalada bélica podrían ser extremadamente graves

En el retrato de Claudio Lomnitz de Zacatecas como “zona de silencio” (Nexos, junio 2023), hay la historia de un joven reclutado por el crimen.

Su testimonio fue recogido, bajo el seudónimo de José, en el libro Filosofía e inscripción. Vida y muerte en tiempos de excepción (Ediciones Navarra, 2020).

José fue reclutado como narcomenudista por el CJNG, ascendido a chofer, luego llevado a una diestra (campo de entrenamiento ) y ascendido a ejecutor.

Fue sorprendido y detenido por miembros de un cártel rival, probablemente Sinaloa, a quienes les dio por no matarlo. Lo dejaron en el bosque y pudo regresar a su vida anterior, fuera de los cárteles.

Regresó como muerto en vida, gustoso de volver al mundo normal, pero íntimamente anormalizado para siempre.

Como sicario del CJNG, José vivía dentro de una organización jerárquica, que tenía establecidos sueldos y tareas para cada nivel de asociados, en una lógica destructiva de premios y castigos vía la droga y la brutalidad.

A quien rompía las reglas en el mundo de José, lo llevaban una noche a un paraje del monte, en cuyo centro había un tanque alumbrado por los faros de camionetas y “trocas”, dispuestas en círculo.

Luego de un juicio sumario, en el que le informaban de sus culpas, el transgresor era amarrado de pies y manos con “cinta canela”.

El comandante al mando gritaba : “¡Va a haber tanque!”.

Entonces los presentes caían sobre el transgresor a golpes y patadas. El comandante advertía: “Por las pendejadas que hagan, así van a acabar, güeyes”.

Entonces bañaban al transgresor en diésel, lo metían en el tanque y le prendían fuego.

José describe en su testimonio torturas, desmembramientos y ejecuciones, “el olor de la sangre”, dice Lomnitz, “el de una persona quemándose, cuánto pesa una cabeza humana y otras atrocidades”.

De vuelta a la vida normal, José confiesa:

Yo no siento ya como las demás personas. No siento miedo ni amor. Todo eso se pierde.

Todo eso: la simple, cotidiana, sensible humanidad.

La habrán perdido también los sicarios sobrevivientes de escuelas de exterminio como la del rancho Izaguirre, en Teuchitlán.