Minuto a Minuto

Nacional Dos ataques armados dejan cuatro muertos en Valle de Chalco
Durante una agresión fue herido el conductor de una unidad repartidora, los reportes señalan que habría sido alcanzado por una bala perdida
Deportes Mikel Arriola y Francisco Iturbide ausentes en conversatorio del Senado sobre el regreso del ascenso y descenso
Los titulares de la FMF y de la Liga MX habían sido invitados a un conversatorio en el Senado sobre la cancelación del ascenso y descenso
Nacional Iglesia de México pide a las autoridades y al pueblo “no acostumbrarse a la violencia”
La Iglesia advirtió que la violencia en México continúa arrebatando vidas, provocando desapariciones y desplazando familias
Deportes Infantino retira propuesta y abre revisión de la FIFA; ¿qué dijo?
Solicitará determinar si debe encargarse una evaluación externa independiente del actual marco de gobernanza para iniciativas estratégicas
Internacional ICE se encamina a una década sin director nombrado, tras el retiro del nominado por Trump
El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) se encamina a cumplir una década sin un director aprobado por el Senado de EE.UU.

No soy constitucionalista, pero tengo la impresión de que en el escándalo de Baja California, cuyo Congreso amplió tres años el tiempo del gobierno electo, estamos acudiendo a un diferendo constitucional de soberanías políticas, un diferendo inédito en nuestro federalismo reciente.

El diferendo, según yo, consiste en que la soberanía estatal, encarnada en el Congreso local de Baja California, está desafiando a la soberanía federal, encarnada en un artículo transitorio constitucional según el cual el periodo de gobierno a disputarse en la elección pasada de Baja California sería de solo dos años.

Los diputados de Baja California, en ejercicio de su soberanía y en su calidad de constituyente permanente, como cualquier soberanía legislativa, decidió ampliar el plazo del gobierno electo a cinco años desafiando el precepto federal de la Constitución federal que lo había fijado, repito, en dos.

¿Cómo se arbitra este conflicto de soberanías? ¿Cuáles pueden ser los medios de apremio de la Federación y los recursos de resistencia de la soberanía local para definir lo que sucederá en Baja California?

Me parece apasionante ese dilema. De algún modo toca la esencia democrática del pacto federal, a saber: que los estados están en ese pacto porque quieren y pueden romperlo cuando quieran.

La controversia posible es enorme y tiene ecos catastróficos en la historia del federalismo mexicano.

La materia del conflicto, en cambio, es de una vulgaridad que desarma: un gobernador electo por la nueva fuerza política mayoritaria del país quiere ampliar tres años su tiempo de gobierno. Las resonancias de este complejo conflicto de soberanías y esta vulgar maniobra de ampliación de poder crecen desorbitadamente ante la reticencia del gobierno federal a pronunciarse sobre el asunto.

La reticencia de la Federación alimenta la sospecha de que atrás del desafío constitucional de Baja California está el proyecto de reelección del Presidente de la República. Sería la primera maniobra, el primer globo sonda, para empezar a discutir ese tema.

No hay equivalencia ninguna, me parece, entre ampliar legaloidemente el tiempo de un periodo de gobierno estatal y proponer la reelección presidencial de México.

Pero la sospecha es todavía más potente que la realidad, y la arbitrariedad, más potente que las leyes.