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El último debate presidencial en Estados Unidos avivó la comparación entre Trump y López Obrador. Ya venían siendo equiparados por algunos analistas en México a partir de que Trump denunció una conspiración en su contra, pero la argumentación se extendió tras la negativa de Trump a reconocer los resultados de la elección sin importar quién sea el ganador.

Como AMLO, Trump tiene un discurso que choca con el establishment político y sus instituciones. Además, ambos responden al mismo estado de ánimo social; al hartazgo y a la desesperanza de nuestros tiempos. Y, sin embargo, hay marcadas diferencias entre ellos.

El desencanto con la democracia, el descrédito de la política y la insatisfacción económica no son privativos de México. Son percepciones que se propagaron en muchos países y erigieron políticos como Iglesias o Rivera en España, Tsipras en Grecia y hasta Boris Johnson en Gran Bretaña. Aunque todos hacen eco del rechazo social al statu quo, sus trayectorias, personalidades y ejes discursivos son muy distintos.

Así con Trump y AMLO. Más allá de los contrastes obvios en términos de principios políticos y trayectorias profesionales, ambos se diferencian por sus motivaciones. Trump es un ególatra sin capacidad de empatía. Por eso, ante una posible derrota la única preocupación que ha expresado es que la campaña habría sido la peor pérdida de tiempo y dinero de su vida. Sobre sus seguidores, ni una palabra.

A AMLO se le han cuestionado muchas cosas. No existe en México un político que genere sentimientos tan encontrados. Pero, a diferencia de Trump, es indiscutible que tiene un sentido de misión social que lo trasciende. Por supuesto, no es que AMLO piense que su persona es irrelevante. De hecho, se le ha criticado precisamente por verse a sí mismo como una figura redentora. Aún así, en su lógica él no es el fin de sus acciones, sino el pueblo (bueno) al que se siente llamado a liberar de la “mafia en el poder”.

AMLO no es, como Trump, solo para sí mismo; aunque, como toda figura polarizante, tampoco es para todos.