Minuto a Minuto

Internacional Al menos dos muertos y 37 heridos deja accidente en exhibición de vehículos en Colombia
El hecho ocurrió en el Boulevard Rose, un sector de ocio y recreación de Popayán, capital del departamento del Cauca
Internacional EE.UU. movilizará más de 100 aeronaves y buques para escoltar a barcos atrapados en Ormuz
La misión comenzará el lunes, avisó Trump en un mensaje en Truth Social, después de que "países de todo el mundo" solicitaran la ayuda estadounidense
Internacional Venezolanos responden al llamado de Machado y exigen la liberación de los presos políticos
Cientos de personas se concentraron este domingo en varias ciudades de Venezuela para pedir por la liberación de los presos políticos
Nacional En arena nos iremos
Un poema del reportero Leonardo Ferrera
Nacional Presidenta de la Comunidad de Madrid inicia su visita a México
La visita de Díaz Ayuso, que se extenderá hasta el 12 de mayo, contempla actividades en Ciudad de México, Monterrey, Aguascalientes y la Riviera Maya

El presidente López Obrador empieza a hacer con el gobierno de Joseph Biden lo que dijo en un libro que haría con el gobierno de Donald Trump: pintar su raya y ponerle mala cara.

Ha empezado por no felicitar a Biden por su victoria, haciendo extrañas alusiones a la prisa con que otros gobiernos reconocieron al ganador de las elecciones mexicanas de 2006, fraudulentas, según él. Es una manera de sugerir que podía haber fraude también en la elección de Biden.

Siguió estableciendo condiciones restrictivas para los agentes de espionaje que actúan en México, condiciones incumplibles o inexigibles bajo ningún estándar internacional, pero suficientes para pintar otra raya, que augura una mala relación bilateral en materia de seguridad.

Luego, al presidente mexicano no le pareció digna de condena la toma violenta del Capitolio, azuzada por Trump, pero encontró en cambio que era un atentado contra la libertad de expresión que la cuenta de Trump fuera cancelada en las redes sociales.

Salió a defender antes a Trump que a las instituciones agraviadas por el asalto a la sede emblemática de la democracia estadunidense.

El Presidente le ofreció luego asilo a Julian Assange, que Inglaterra se negó a extraditar a Estados Unidos, en un gesto de imposible realización, pero suficiente para indicar que México está de parte Assange en su litigio a muerte con el establecimiento de la seguridad estadunidense y con el Pentágono, quienes ven en Assange a un filtrador criminal de secretos de guerra.

Finalmente, ha procedido con rapidez inusitada a darle carpetazo a la acusación estadunidense contra el general Cienfuegos, y a hacer público el expediente del caso que le fue entregado al gobierno mexicano bajo condiciones de confidencialidad. Inusitado gesto de transparencia por parte de un gobierno que se caracteriza cada vez más por su opacidad y que se ha puesto en campaña precisamente contra el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales, el órgano de la transparencia mexicana.

El Presidente parece estar construyendo frente al Washington de Biden una querella que evitó frente al Washington de Trump, con quien no tuvo sino penosas aquiescencias, pero a quien parece profesar una simpatía política que a muchos mexicanos les resulta no solo inexplicable, sino odiosa.