Hace seis meses, Amado Yáñez estaba en arresto domiciliario. Hoy está libre y de regreso en el mundo de los negocios. No por la puerta grande, como dirían los cursis, sino en una versión minimizada. Se quedó sin su equipo de futbol, los Gallos de Querétaro, y también perdió una parte significativa de Oceanografía, la empresa que fundó su padre.

Miguel Alemán será el nuevo patrón principal en la que fuera el proveedor mexicano más importante de Pemex. Amado Yáñez será accionista minoritario. La empresa que compra Alemán no es sino una pálida sombra de lo que llegó a ser. En su momento de gloria, Oceanografía tenía 88 barcos en operación y 44 contratos. Ahora tiene 5 barcos y 14 contratos.

La intervención de Oceanografía provocó destrucción de valor. En el 2013, un fondo de inversión hizo una oferta de compra por esta empresa y fijó su valor en torno a los 3 mil millones de dólares. Sin que se hayan revelado los términos de la operación de compra de Miguel Alemán, podemos estar seguros que se trata de una fracción de esos 3 mil millones.

La destrucción de valor no sólo afectó a Oceanografía y a sus accionistas. Una parte de la caída de la producción de Pemex en el 2014 está relacionada con la interrupción de los servicios que le proporcionaba la compañía de Yáñez. El daño a Banamex y al Grupo Citi va más allá de las cifras expresadas en sus balances. ¿Cuánto cuesta el tiempo que perdieron los principales directivos de Banamex en atender la crisis de Oceanografía? ¿Cuánto cuesta para el segundo mayor banco de México congelar por unos meses el área de negocios con Pemex?

El que Amado Yáñez esté de regreso no quiere decir que haya claridad en su circunstancia. Su ascenso y su caída están llenas de leyendas urbanas que crecieron en estos meses. Es un empresario heterodoxo que parecía llamado a protagonizar algunas historias en la apertura del sector energético. Ahora no está claro que papel jugará.

De manera extraoficial se dice que Yáñez presentará demandas contra ejecutivos de Banamex. No sabemos cuántas ganas le queden de seguir lidiando con tribunales.

Oceanografía era un animal corporativo muy peculiar: en su ADN había relaciones de alto nivel con el Gobierno y también un expertise excepcional en las tareas de proveeduría que requería Petróleos Mexicanos. Su punto débil era el manejo financiero. Un área donde los Alemán sabrán poner orden.

Imagen de El Economista
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