Si es de dos dígitos, catalogan los expertos en mercadotecnia política, cualquier desventaja en las campañas resulta prácticamente irremontable. Al menos así parecía en Aguascalientes, donde la abanderada panista Tere Jiménez doblaba la intención de voto de su rival más cercana, la morenista Nora Ruvalcaba.

Un mes de guerra sucia ha reducido la brecha. Y de acuerdo a las mediciones que a finales de la semana pasada dio a conocer Mario Delgado, su abanderada tiene un piso de 35% de las intenciones de voto. En las cuatro semanas que quedan de campaña —creen en el war room de Morena— la contienda por la gubernatura hidrocálida podría cerrar con un photo finish.

El calendario electoral del 2022 registra seis eventos. A un mes de la cita en las urnas, sólo Oaxaca y Quintana Roo tendría su destino definido y afronta escenarios de competencia electoral cerrada en Hidalgo, Tamaulipas y Durango.

Morena no gobierna ninguna de las seis entidades donde habrá elecciones el próximo 5 de junio, pero los altos niveles de aprobación presidencial y los programas sociales de la Cuarta Transformación abrían una perspectiva de carro completo.

Aguascalientes sería, en todo caso, la excepción. Aquella entidad del Bajío nunca ha tenido un gobernador de la izquierda y desde hace dos décadas es un sólido bastión panista. Tere Jiménez fue alcaldesa de la capital y para convertirse en la primera gobernadora cuenta con el respaldo del PRI y del PRD.

En Hidalgo, por el contrario, el abanderado morenista a la gubernatura, Julio Menchaca, arrancó la campaña con una ventaja holgada. Las primeras señales de la mengua de su fuerza ocurrió hace dos semanas, en la mañanera en la que el presidente criticó a la candidata aliancista, Carolina Viggiano.

Apenas el jueves pasado, Menchaca canceló su participación en el debate ciudadano convocado por Coparmex, lo que generó desconcierto y molestia entre los afiliados a esa organización empresarial. Al evento asistió el presidente nacional del sindicato patronal, José Medina Mora Icaza, con la expectativa de escuchar las ofertas de los dos punteros de la contienda.

Pero el war room del abanderado morenista optó por no arriesgar la ventaja —de apenas 10 puntos, de acuerdo al último tracking poll— y dedicar estas semanas al objetivo primario: fortalecer la estructura electoral para contrarrestar el crecimiento de la abanderada aliancista.

Durango es el proyecto fallido de esta temporada electoral para Morena. Como ocurrió en Nuevo León, en el 2021, la postulación de una figura de origen priista sin arraigo con los grupos locales —principalmente el PT— ha ralentizado el efecto AMLO. La última apuesta es que los candidatos a las 58 alcaldías —la elección municipal es concurrente a la de gobernador— mantengan a Marina Vitela como rival competitiva, ante el aliancista Esteban Villegas. Como ocurre en Aguascalientes, la intención de voto que concitan los abanderados emecistas resta posibilidades a los morenistas.

Ante el debilitamiento de sus candidatos, la apuesta morenista para el último mes de las campañas sería la activación de campañas negativas. En Tamaulipas, ese último recurso resulta obligado a estas alturas de la contienda.

Efectos secundarios

DISCREPANCIAS. Más de 35,000 empleos directos requirió la construcción de la nueva refinería Olmeca, en Paraíso, Tabasco. En la recta final de esta megaobra —que será entregada justo dentro de dos meses—, el Ejecutivo federal presumió la calidad del proyecto, la celeridad de los trabajos y la inversión directa, que algunas fuentes calculan en 12,000 millones de dólares, 25% más de lo inicialmente presupuestado. Las compañías nacionales y extranjeras —Ica Fluor, Techint y Samsung fueron los principales contratistas— requirieron esa mano de obra para cumplir con los plazos de entrega.