Tres décadas de explotación ininterrumpida de roca caliza por debajo del manto freático en los predios El Corchalito y La Adelita han generado un sistema de albercas naturales que ya colma el mar turquesa característico de la Riviera Maya.

Calica era la razón social que gestionó ante Profepa y Semarnat, en noviembre del 2000, la autorización para extraer 28 hectáreas de roca caliza, 5.9 millones de toneladas de grava y 2.8 toneladas de bases cada uno de los 20 años que tendría vigencia el permiso.

En el 2017, luego de diversos litigios contra autoridades locales y estatales, Calica se convirtió en Sactum y sufrió las primeras clausuras por probables incumplimientos a la normatividad ambiental. Para preservar la validez de su concesión y acelerar la resolución de sus conflictos con las autoridades mexicanas, recurrió a un arbitraje internacional cuyo veredicto final ocurriría a finales de este año.

La filial de Vulcan Materials tiene una ubicación privilegiada, adyacente a Xcaret y con un puerto de altura que únicamente utilizan los buques que sacan los materiales pétreos al Golfo de México la península de la Florida.

Apremiada por el gobierno federal desde hace seis meses para retirarse de la zona, esta empresa pública apostó a una “solución amistosa”, que le permitiera reanudar plenamente sus operaciones, pero sobre todo recuperar las reservas de materiales pétreos y mantener el control operativo de Puerto Venado. En ese sitio estratégico, los materiales del Tren Maya podrían ser distribuidos desde Punta Venado a los tramos cinco —norte y sur— y seis del proyecto.

La entrega del Tren Maya en los plazos prometidos por el Ejecutivo, más que la protección al medioambiente, explican el apremio gubernamental. Los representantes de Vulcan Materials en México tenían incipientes contactos, primero con funcionarios de la Secretaría de Economía y después con el embajador Esteban Moctezuma, cuando en Palacio Nacional emergió una proposición, aparente innegociable: ponían mantener la operación de la terminal portuaria y erigir un centro turístico, pero tenían que cerrar el banco de materiales para la construcción.

Entonces, la mesa de negociación se trasladó al Palacio de Covián. Allí, los representantes de Vulcan Materials manifestaron que debido a compromisos contractuales y el mandato de sus accionistas, necesitaba al menos dos años para acceder a la petición de cierre, por lo que requerían extender el permiso aduanal para Puerto Venado hasta el 2024.

El CEO de la compañía, Tom Hill, estuvo hace un mes en México para recibir el refrendo y acudir a una audiencia —de una hora— en Palacio Nacional. Además de un cronograma detallado para una transición ordenada, el empresario llevaba una propuesta para edificar un parque acuático inspirado en las culturas originarias de México y ampliar la terminal portuaria, con un espacio para la Secretaría de Marina.

A partir de entonces, sólo quedaba cumplir con las instrucciones presidenciales. Hace dos semanas, el general Vallejo se apersonó en la planta de Sactum, sin previo aviso. Luego de una inspección minuciosa quiso dejar una cuadrilla de ingenieros militares. La negativa fue tajante.

En la mañanera, hace 10 días, ocurrió el primer aviso de la clausura de Sactum, que se concretó, a las 14 horas del pasado 5 de mayo. La Compañía cree firmemente que esta acción del gobierno mexicano es ilegal y tiene la intención de buscar vigorosamente todas las vías legales disponibles para proteger sus derechos y reanudar las operaciones… ¿a la brevedad?

Efectos secundarios

ENCARRILADOS. La abanderada priista a la gubernatura de Hidalgo, Carolina Viggiano, intentó abrir un canal de interlocución con la Cuarta Transformación, con su propuesta del Tren Tolteca. La respuesta vino de inmediato, en la Mañanera. Ese proyecto económico, en todo caso, quedaría sujeto al respaldo priista al Tren Maya, condicionó el Ejecutivo federal, tras dejar claro que no hay forma de colaborar, ni siquiera en la consolidación del propio AIFA.