Morena postuló ocho mujeres al mismo número de gubernaturas, pero hubo tres que fracasaron: Mónica Rangel, en San Luis Potosí; Clara Luz Flores, en Nuevo León, y Celia Maya, en Querétaro.

La suya era, sobre todo, labor de sacrificio, por la débil preferencia electoral por el partido oficialista en es el noreste del país. Y sin demérito de sus trayectorias —notables en sus campos de especialidad— el diseño de sus campañas tenía la popularidad del presidente AMLO como principal apuntalamiento.

Para la renovación de las seis gubernaturas del 2022, la directiva partidista encabezada por Mario Delgado está comprometida a postular tres mujeres. Pero las encuestas no necesariamente serán el instrumento para definir dónde lanzarán candidatas. Y es que, en Aguascalientes, Quintana Roo y Tamaulipas habría poderosas razones para reservar la decisión a instancias superiores.

Hace cinco meses, se renovaron las 11 alcaldías y las 25 curules del Congreso de Aguascalientes. Morena y sus aliados obtuvieron apenas 25% de la votación estatal, lo que permitió el triunfo en tres presidencias municipales y dos distritos.

En Jesús María, municipio conurbado a la capital hidrocálida, Morena compitió aliado con Nueva Alianza y el PT. Y su candidata, Karla Arely Espinoza Esparza, levantó 28% de la votación; aunque quedó en segundo lugar, pudo alcanzar un asiento en el cabildo.

Era la segunda campaña de Espinoza Esparza por la alcaldía de su municipio natal. Su primera vez, hace tres años, fue como abanderada del Partido Libre. Entonces dejó —impulsada por su exesposo, el empresario constructor Fernando Camarena— la conducción de un noticiero en la estación local de TV Azteca. Su carrera en los medios electrónicos inició en el 2009 como co-conductora de una revista de entretenimiento emitida en el Canal 6, de la televisora estatal.

Desde que el PAN ganó la gubernatura, en el 2003, Aguascalientes ha transitado en el bipartidismo. Hasta el 2018, que Morena obtuvo sus primeros triunfos. Colocado como segunda fuerza, el partido oficialista designaría a la actual regidora de Jesús María como su abanderada, por gestiones del exgobernador de Zacatecas, Ricardo Monreal Ávila.

Quid pro quo. El líder de la bancada morenista en el Senado impulsa la nominación de su compañero José Ramón Enríquez para Durango, una de las tres entidades —junto con Hidalgo y Oaxaca— donde la candidatura se definiría con la ponderación de los atributos de los aspirantes. El también exalcalde capitalino supera ampliamente en las encuestas a la actual alcaldesa de Gómez Palacio, Marina Vitela Rodríguez, quien apenas inició su trienio.

Las senadoras Susana Harp, de Oaxaca, y Freyda Maribel Villegas, en Quintana Roo, también están sólidamente posicionadas, pero sus posibilidades están atadas a la decisión de la directiva partidista. En Tamaulipas, hace no mucho, Mario Delgado había prometido que la nominación recaería en una mujer, pero las mediciones más recientes apuntan a que la mejor posicionada —la exalcaldesa de Reynosa, Maki Ortiz— inexorablemente seguiría el camino de Clara Luz Flores en Nuevo León.

El año próximo, Morena podría llevar otras tres mujeres a los Ejecutivos estatales, pero mala señal sería la designación recayera en Karla Espinoza. Y es que, en Aguascalientes, la aspirante más perfilada es la exalcaldesa capitalina, Tere Jiménez, actual diputada federal panista.

Este año, en los comicios concurrentes con la elección federal, se renovaron 15 gubernaturas. Y seis mujeres fueron electas, entre ellas la panista, Maru Campos, de Chihuahua.

La primera en asumir el cargo fue la morenista Lorena Cuéllar, en Tlaxcala, seguida por Evelyn Salgado, de Guerrero, y Layda Sansores, en Campeche. El cuadro lo completaron hoy Indira Vizcaíno, en Colima, y Marina del Pilar Ávila, en Baja California.

Por decisiones de la autoridad jurisdiccional, la Cámara de Diputados alcanzó la paridad cuantitativa, que se hizo extensiva a los Congresos locales electos el pasado 6 de junio.

Para la consejera del INE, Carla Humphrey, es necesario ahondar en la reglamentación electoral, para lograr paridad total en la elección de Ejecutivos estatales y que la igualdad de género debe extenderse a otros campos de la vida pública nacional. De los altos cargos, a la base de las estructuras gubernamentales falta mucho. Y más, en el ámbito privado.