Habían pasado cuatro meses de su polémica renuncia al pleno de la Suprema Corte cuando Eduardo Medina Mora reapareció públicamente en San Antonio, Texas, a mediados de enero del 2020. Era una presencia justificada, en respuesta a la invitación formulada conjuntamente por el Wilson Center y la Fundación México-Estados Unidos.

Una docena de exembajadores fueron llamados a participar en la primera versión del Convocation, como denominaron sus convocantes al inédito ejercicio, consistente en un retiro de tres días. Medina Mora se sumó a la lista mexicana que completaron: Martha Bárcena, Miguel Basáñez, Carlos de Icaza, Gerónimo Gutiérrez, Jesús Reyes-Heroles, Arturo Sarukhán y Bernardo Sepúlveda. Sus contrapartes estadounidenses son: Jeffrey Davidow, Roberta Jacobson, John D. Negroponte y Anthony Wayne.

La versión 2.0 de este cónclave tuvo lugar en Tequila, Jalisco, en diciembre pasado, y sumó un nuevo integrante: Christopher Landau. El debate entre los diplomáticos de ambas naciones se vio enriquecido con un intercambio con líderes empresariales y académicos, que fue atestiguado por los actuales embajadores: Esteban Moctezuma y Kenneth Salazar.

El retiro en San Antonio generó un documento con recomendaciones que fueron compartidas a funcionarios gubernamentales y líderes empresariales de ambos países. Convocation 2.0 hizo públicas sus conclusiones y su metodología del trabajo.

Ambas reuniones incluyeron en su agenda la alineación estratégica de las economías de América del Norte, el desarrollo de la mano de obra, desarrollo de la fuerza de trabajo y la movilidad laboral, la seguridad pública y el soft power.

En el retiro de Tequila, los exembajadores sesionaron durante tres días. Y para propiciar un debate más amplio, el segundo día del retiro, aceptaron que diez líderes empresariales y dos representantes de universidades representantes de ambos países compartieron sus puntos de vista sobre los desafíos compartidos en la región. La sesión de clausura contó con la participación de Kenneth Salazar y Esteban Moctezuma.

Los invitados fueron: Guillermo Romo, de Grupo Mega; Rogelio Arzate, de GM; Soren Bjorn, de Driscolls; Rubén Coppel, Juan Cortina, David Garza Salazar, del Tec de Monterrey; Fernando López Guerra, de Grupo México Transportes; Héctor Luján, de Reiter Affiliated; Dennis Nixon, del International Bank of Commerce; James O’Brien, de la Universidad Estatal de Arizona y Jennifer Prescott, de Amazon. El excandidato presidencial José Antonio Meade Kuribreña, participó como consultor independente.

Los exembajadores hablaron mucho sobre la negociación y la entrada en vigor del T-MEC, además de la necesidad de avanzar en la integración económica de la región. Y justo allí está una de las grandes apuestas del gobierno mexicano que ya trabaja en una agenda específica, bajo la coordinación del secretario Rogelio Ramírez de la O.

Los embajadores recomiendan alcanzar un consenso a ambos lados de la frontera sobre lo que se considera como cadenas de valor y operaciones esenciales. Hacen hincapié en involucrar al sector privado en estas conversaciones.

Dentro de 10 días serán presentadas las recomendaciones generadas durante las sesiones de Tequila, en una videoconferencia en la que intervendrán los embajadores Bárcena, Gutiérrez, Sarukhán y Wayne.

Efectos secundarios
AJUSTADOS. Solo falta el visto bueno de la Consejería Jurídica de la Presidencia para que los nuevos reglamentos internos del Instituto Nacional de Migración y de la Secretaría de Gobernación entren en vigor. Las adecuaciones tienen que ver con un nuevo modelo que concentra funcionalidades en la Oficina del secretario, pero sobre todo, con una aplicación rigurosa del nuevo principio de austeridad republicana. ¿Ejemplos? La extinción del Instituto del Federalismo. Ignacio Ovalle se quedará sin cargo, mas no sin encargo.

HOSTILES. La sincronización entre el autodestape de la secretaria de Desarrollo Social del gobierno mexiquense, Alejandra del Moral, y algunas expresiones del mandatario priista, Alfredo Del Mazo, hacen suponer que el PRI buscará retener esa gubernatura con una mujer. En el PRI estatal saben que por lo menos hay otros dos prospectos: la secretaria de la Mujer, Martha Hilda González Calderón, y la diputada federal Ana Lilia Herrera, quien insiste en ser la mejor posicionada, en caso de que la coalición PRI-PAN-PRD compita en el 2023 contra Morena.