Ex post, tenían razón los priistas: si en vez de seis, hubieran extendido su alianza electoral con el PAN y el PRD a nueve alcaldías de la CDMX en los comicios del 2021, habrían acabado con la hegemonía de Morena, como lo hicieron en el Estado de México.

Una revisión minuciosa de los números, y de las negociaciones entre los dirigentes de las fuerzas opositoras, da otra dimensión a la anticipada lucha por el 2024: el año pasado, Morena derrotó por menos de 1,000 votos a Va por México y Movimiento Ciudadano en 60 de los 300 distritos federales. El correlato es inevitable: unidos, el bloque de contención habría logrado la mayoría en San Lázaro. La composición de la mesa directiva en la Cámara baja y el presupuesto 2022 habrían sido diametralmente distintos…

La dirigencia del partido naranja apostó por construir una tercera opción ante el electorado, distinta a los dos bloques (Morena-PT-PVEM y PRI-PAN-PRD) y su triunfo en Nuevo León —donde obtuvieron la gubernatura y la alcaldía de Monterrey— supuso la conquista de otro bastión. Con el control político en dos de las cinco entidades más pobladas del país (NL y Jalisco) y una triada de presidenciables (los gobernadores Samuel García y Enrique Alfaro, además del alcalde Luis Donaldo Colosio), la ruta del 2024 parecía clara. Ante la incertidumbre macroeconómica y política, los mandatarios estatales han tratado de transmitir una imagen de cohesión y proyecto de largo plazo entre tomadores de decisión y diplomáticos en las semanas recientes.

Las elecciones del 2023, empero, serán un rudo golpe para las ambiciones de los emecistas. De acuerdo a las proyecciones más confiables, Morena conquistaría cuatro de las seis gubernaturas que se resolverán el próximo 5 de junio. Y salvo Aguascalientes, donde la candidatura recayó en la panista Tere Jiménez, las expectativas de triunfo para la coalición PRI-PAN-PRD son exiguas.

Uno de los factores determinantes será la intención de voto concitada por MC. Y la prueba más nítida se registra en Durango, donde Morena está en empate técnico con la coalición. La abanderada emecista, Patricia Elizondo, registra 7% de las preferencias electorales y si declinara por Esteban Villegas evitaría el triunfo de Marina Vitela.

Niveles similares de intención de voto registran los candidatos emecistas en Hidalgo y Tamaulipas, donde Morena podría arrasar, al igual que en Oaxaca y Quintana Roo, donde el voto en contra del partido guinda se pulverizó.

La invalidez de la tercera vía quedaría evidenciada con un costo altísimo: en apenas dos años (2021 y 2022), Morena habría conquistado al menos la mitad de las gubernatura.

Si MC hubiera aceptado sumarse a la alianza Va por México, además de Nuevo León, esa formación habría conquistado Colima, Campeche y Baja California Sur

Dentro de tres semanas, la ruta de un probable bloque de contención para el 2024 quedará despejada, aunque el saldo pueda ser engañoso. Y es que las derrotas del 2021 y del 2022 serán para gobernadores priistas y aliancistas.

Efectos secundarios

ESCÁNDALO. Entre mujeres, se resolverá la elección en Aguascalientes. Y la candidata de Fuerza por México a la gubernatura, Natzielly Rodríguez, acudió a la fiscalía estatal contra la abanderada morenista, Nora Ruvalcaba, a la que acusa de enriquecimiento ilícito y fraude al fisco tras de revelar que recién estrenó una residencia valuada en cinco millones de pesos, que construyó en un predio de su propiedad, aunque el inmueble está registrado a nombre de su hija, Fernanda Alférez. La vivienda, edificada en el fraccionamiento La Tomantina, fue denominada la Villa Blanca por la prensa local.