El embrujo presidencial —Roberto Rock dixit— volvió a aparecer en las votaciones estatales, aunque sus efectos fueron moderados en Aguascalientes, Durango y Tamaulipas. Morena no arrasó y Mario Delgado faltó a su promesa de sumar seis gubernaturas al récord oficialista.

Allí queda, maltrecha, su palabra. La mejor candidata morenista fue Nora Ruvalcaba, en Aguascalientes, pero la peor estrategia también ocurrió allí, donde el CEN del partido guinda decidió ir sin aliados a la contienda.

Su trabajo como docente en la capital hidrocálida la llevó, hace dos décadas, a las filas perredistas; fundadora de Morena, lideresa estatal del partido y diputada local, en el sexenio lopezobradorista fungió como alta funcionaria del Indep y súper delegada en la entidad. Por primera vez en su historia, la izquierda obtuvo 35% de los votos en uno de los de los territorios donde el PAN tiene mayores fortalezas.

Tere Jiménez, la ganadora de los comicios, conquistó la nominación panista antes de recibir el respaldo de las dirigencia del PAN y del PRD, que al final de las campañas resultó definitivo para disipar los fantasmas de un conflicto postelectoral.

Una mala estrategia y la peor candidata evitaron que Morena conquistara la gubernatura de Durango, donde además fueron electos los 39 alcaldes. El fracaso morenista es extensivo a la capital, Gómez Palacio y Ciudad Lerdo —los tres municipios más importantes en la entidad—, que ganó la coalición PAN-PRI-PRD.

La abanderada morenista, Alma Marina Vitela, tendrá que poner punto final a dos décadas de carrera política. Los últimos cinco, en Morena. De San Lázaro a la alcaldía de Gómez Palacio, pidió licencia a esa posición para competir en el proceso interno para definir al candidato. Las encuestas del CEN pusieron al frente a los senadores Alejandro González Yáñez y José Ramón Enríquez; el ajuste por género compensó la paridad en las candidaturas, pero rompió al morenismo en la entidad.

Vitela asumió que el respaldo de Palacio Nacional era absoluto y emprendió la campaña sin sumar a los grupos que quedaron al margen de las candidaturas. Los enviados del CEN para apoyarla —Ignacio Mier, en primerísima instancia— nunca pudieron con el temperamento rebelde de la candidata, quien concentró sus esfuerzos en los municipios laguneros y dejó la promoción del voto a González Yáñez, quien nuevamente fue derrotado en la capital.

La noche del domingo 5, sin el respaldo de la dirigencia morenista, Alma Marina proclamó su triunfo y el de la candidata guinda a la alcaldía de Gómez Palacio, Betzabé Martínez Arango; con ventajas de más de cinco puntos. Al cierre del PREP, ambas fueron derrotadas por dos dígitos, no obstante del patrocinio de Mier —quien fungió como delegado especial del CEN— y el respaldo de la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum.

La guerra sucia promovida por sus adversarios políticos y las acciones intimidatorias de los poderes fácticos son —a juicio de Vitela— las principales determinantes de su derrota. Su equipo busca reunir las evidencias que soporten su impugnación ante las autoridades jurisdiccionales; el margen —de 15 puntos— no supone un resultado cerrado, pero los morenistas alegan inequidad en la contienda.

Durango tendrá como gobernador al exalcalde priista Esteban Villegas. Aguascalientes tendrá como gobernadora a la exalcaldesa Tere Jiménez. En el desglose de los datos, en Palacio Nacional están conscientes del innegable crecimiento en el voto propanista y del descontento popular, lo preocupante para la 4T es que los triunfos de Va por México en Aguascalientes y Durango fueron sobrados y dan ruta para competir en las dos elecciones restantes del sexenio. El blanquiazul se consolida como la punta de lanza de la alianza opositora, pues fue una jornada complicada para todos los institutos políticos adversos al obradorismo, sobre todo para Movimiento Ciudadano, que en solitario fue borrado de los seis estados.