Andrés Manuel López Obrador volvió a atiborrar al Zócalo. En el perímetro A del Centro Histórico, cientos de autobuses foráneos quedaron estacionados desde el mediodía. Y es que por lo menos 20,000 de los testigos del mensaje del presidente de México a la nación por los tres años de su gobierno fueron acarreados de municipios vecinos.

En materias de movilización, nadie le gana a la Cuarta Transformación. Y como en la vieja normalidad, AMLO reiteró sus promesas de un mejor porvenir. ¿Y los desafíos actuales? Para bien y para mal, la pandemia marcó al primer trienio de la Cuarta Transformación. El mayor desafío que enfrentó México en un cuarto de siglo puso a prueba al primer izquierdista en Palacio Nacional.

La Covid-19 llegó hace 18 meses, la mitad del tiempo que AMLO lleva en Palacio Nacional. Y a juzgar por las informaciones recientes sobre la variante Ómicron, la contingencia sanitaria se mantendrá otros meses. Pero el gobierno de la República tiene otro ánimo, como quedó en evidencia ayer, en el AMLOFest.

La agenda legislativa que desplegará Morena y sus aliados en el Congreso de la Unión, pero sobre todo el diseño del paquete económico 2022 ya eran antecedentes ominosos.

La austeridad republicana generó ahorros suficientes para expandir la cobertura hospitalaria, adquirir las vacunas y sostener los programas federales para beneficiar a la población más vulnerable.

A pesar de la tormenta, la Cuarta Transformación sigue con la carta de navegación trazada antes de la pandemia.

Los requerimientos de obras prioritarias y las prioridades del gasto social no se vieron impactadas por la contingencia sanitaria. El paso de dos respetados economistas por la Secretaría de Hacienda es una de las mayores evidencias de la ortodoxia lopezobradorista.

Como la mayoría de los sectores productivos, el aparato burocrático está ante un cambio de paradigma. En el camino, con el pretexto del combate a la corrupción, se han perdido miles de puestos de trabajo. El paradigma de la 4T, empero, no ha generado una administración pública federal más eficiente, más digital o más transparente.

La gobernanza morenista sigue siendo una incógnita. Aunque incierto, la nueva normalidad abría la posibilidad de convertir a la Cuarta Transformación en un agente facilitador del desarrollo económico, de la captación de inversiones y de la generación de valor agregado.

Pero el gobierno de la República tiene otro plan para reactivar a los sectores productivos. Atender las demandas de cientos de pequeños y medianos empresarios no es la prioridad. Las megaobras —entre las que ahora se suman el aeropuerto de Tulum, el tren del istmo y la reconfiguración de las termoeléctrica—, sí lo son. El desafío de buscar un crecimiento económico sostenido, más allá del petróleo, sigue sin afrontarse.

AMLO y su gobierno están de pie, a pesar de la pandemia y la crisis económica, ésta última causada por el neoporfirismo. Y a la mitad del camino, reafirma el rumbo izquierdista, decidido a enfrentar estas y las adversidades que vengan en el último tramo del sexenio.

Efectos secundarios
INNOVACIONES. Pronto, la inteligencia artificial podría ayudar a mejorar el sistema judicial en México. De hecho, se han comenzado a generar varios sistemas de automatización de datos y servicios judiciales que facilitan los procesos legales de varias instancias gubernamentales. En el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM desarrolló un software denominado Expertius, que ha sido utilizado para toma de decisiones basado conocimientos y experiencias de diversas personas expertas en la materia, con lo que se han obtenido resultados precisos y efectivos. De acuerdo al despacho Carrasco Abogados, que dirige José Luis Carrasco Tovar, esta tecnología apenas está incursionando al ámbito judicial mexicano, por lo que se puede entender como una gran herramienta que puede colaborar con el experto en tomas de decisiones; sin embargo; aún está en desarrollo y tiene sus limitantes.