Minuto a Minuto

Nacional Los recursos del legado y el fuero
Andy, que es un hombre de 45 años, autodeclarado legatario del movimiento de su padre, como si eso fuera heredable, renunció al cargo de secretario de organización de Morena para ser diputado por Tabasco
Nacional Volumen de lluvias registrado en Ciudad de México supera 11.4 millones de metros cúbicos
Dependencias capitalinas mantienen acciones coordinadas ante las afectaciones por las fuertes lluvias en la Ciudad de México
Internacional Rubio dice que el trato con Irán sigue negociándose pero “tomará días” tras nuevos ataques
Marco Rubio afirmó que el estrecho de Ormuz debe permanecer abierto "de una forma u otra" y que las negociaciones con Irán continúan
Nacional Ciudad de México prepara protocolo durante el Mundial 2026 por brote de sarampión y ébola
La Secretaría de Salud aseguró que el riesgo de contagio de ébola en México es bajo, aunque mantiene vigilancia en aeropuertos
Economía y Finanzas El sector agroalimentario mexicano ve la estacionalidad como el mayor riesgo del T-MEC
El presidente del CNA advirtió que la revisión del T-MEC afectaría a productos como el tomate, espárragos, fresas, aguacate y pepino

Leo Zuckermann ha hecho una buena y sencilla disección numérica de los resultados electorales del pasado 5 de junio y lo que nos dicen rumbo al 2024. Zuckermann (Excélsior 7/6/22) empieza por separar las elecciones del domingo entre las que tuvieron la presencia de una alianza opositora y las que no la tuvieron.

El mapa es claro: en dos de las elecciones, la oposición se presentó fragmentada: Oaxaca y Quintana Roo. En las otras cuatro, se presentó unida: Aguascalientes, Durango, Hidalgo y Tamaulipas. Donde se presentó fragmentada, la oposición perdió el 100%: las dos elecciones que estaban en juego, Oaxaca y Quintana Roo. “Ahí”, dice Zuckermann, “la oposición no le hizo ni cosquillas a Morena y a sus aliados. Arrasaron”.

Tuvo 0% de efectividad. “Me van a disculpar la tautología”, explica Zuckermann, “pero la división divide. Si no hay unión no hay suma de votos, lo cual fortalece al partido dominante, en este caso Morena”. Muy distinto fue el resultado en las cuatro elecciones a las que la oposición se presentó unida. En ésas la oposición ganó dos y perdió dos.

Se quedó con Aguascalientes y Durango, perdió Hidalgo y Tamaulipas. Tuvo una efectividad del 50%. Más allá de las características locales de cada elección, la variable determinante en ellas fue que la oposición fuera unida o separada. Su efectividad fue de 50% del primer modo y de 0% en el segundo. Zuckermann añade un dato interesante. En las dos elecciones donde la oposición fue dividida, hubo el porcentaje de votación más baja: 39% en Oaxaca y 40% en Quintana Roo. La falta de competencia desalienta la votación y deja la mesa puesta para los “operadores electorales”.

La competencia en cambio produce mayor votación y resultados más cerrados, como fue en Tamaulipas, donde votó el 53% del padrón. La conclusión para el autor es muy sencilla, y la comparto plenamente: “Si Morena quiere ganar en 2023 las dos gubernaturas en juego y en 2024 la Presidencia de la República, tiene que dedicarse a que el PRI vaya sin el PAN y que Movimiento Ciudadano vaya por su cuenta”.

Es lo que pasó en Oaxaca y Quintana Roo, donde el oficialismo ganó por amplios márgenes.