Cada vez que el Presidente dice que va a ahorrar se dibuja un desastre público en el horizonte. Dijo que iba a ahorrar con la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de México y lo canceló, en efecto, a un costo de 400 mil millones, para hacer un aeropuerto nuevo llamado Felipe Ángeles, de sólo 170 mil millones.

El resultado neto del ahorro fue la destrucción de un aeropuerto de clase mundial y la construcción de un aeropuerto fantasma. Dijo que iba a ahorrar suprimiendo el Estado Mayor presidencial, y emprendió luego una transfusión desorbitada de dinero a las fuerzas armadas.

Dijo que iba a ahorrar suprimiendo el Seguro Popular y desprotegió a millones de mexicanos en su acceso a la salud.

Dijo que iba a ahorrar cerrando las estancias infantiles y dejó a 350 mil familias sin quien cuidara de sus bebés y sus infantes mientras los adultos trabajaban.

Dijo que iba a ahorrar en la compra consolidada de medicamentos y produjo una crisis de abasto de medicinas sin precedentes en la historia reciente de México, incluyendo en ella a una cohorte de niños enfermos de cáncer.

Decidió que iba a ahorrar y a mantenerse austero durante la pandemia y su decisión dejó a la sociedad y a la economía rascándose con sus uñas, provocando la pérdida de millones de empleos y sumiendo a millones en la pobreza.

Ahora dice que va a ahorrar más de 20 mil millones de pesos con la reforma electoral que propone sustituir al INE, eliminar legisladores plurinominales y reducir el gasto de partidos políticos.

Cuidado con esos ahorros. Porque el INE podrá tener cosas que ajustar, pero es un árbitro electoral de calidad que goza de un alto prestigio público, nacional e internacional.

Los ahorros del Presidente, en cambio, tienen este karma ruinoso: al final, le salen carísimos al país.

No vaya a ser que con los ahorros del INE pase lo que con los aeropuertos o la salud, y en vez de la institución probada y funcional que tenemos, el gobierno dé a luz un engendro catastrófico, como el Insabi, el AIFA, y lo que se acumule en lo que falta del sexenio.