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Además de fallida, campechaneada

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Carlos MarínEl asalto a la razón

El presidente López Obrador está resintiendo en carne propia el desastroso manejo de la lucha contra la pandemia

El presidente López Obrador está resintiendo en carne propia el desastroso manejo de la lucha contra la pandemia.

De menor prominencia pero grave también es la incomprensible y anticipada vacunación de profesores en Campeche.

El sábado comenzó la inmunización de 20 mil mentores para implementar la peregrina idea de que, como esa entidad es la única con semáforo en verde (lleva así tres meses), bien puede volver a las clases presenciales.

Desde que se anunció el plan, el titular estatal de Educación, Ricardo Koh, se mostró sorprendido y advirtió que quizá no se acate la delirante instrucción.

Lo mismo piensan los líderes magisteriales, directores y supervisores locales: no quieren exponer al contagio a los estudiantes, docentes ni al personal de apoyo.

De reactivarse la movilidad, comentó, se correría el riesgo de infectar al estudiantado y llevar el virus a hogares donde miles de sus paisanos vulnerables (por padecer males crónico-degenerativos) se han mantenido a salvo.

El eventual regreso a las aulas es a todas luces insensato, ya que estados que habían registrado semáforo en verde, amarillo o naranja están hoy en rojo.

La cosa está de la patada: aceptando sin conceder que la intención tuviera sentido, los números nada más no alcanzan: Según la Estadística Educativa de la Secretaría federal de Educación, para el ciclo 2018-2019 Campeche tenía una planta de 22 mil 288 mentores que se ocupan desde la enseñanza básica hasta la superior.

¿Por qué se habla de vacunar solo a 20 mil? Y peor: José Luis Alomía Zegarra, director general de Epidemiología de la Secretaría federal de Salud, informó que para ese desordenado propósito se destinaron dos mil 700 porciones.

O sea que faltan 17 mil 300 para completar las 20 mil cacareadas o casi 20 mil para inmunizar a los no considerados.

Si desquiciante es comprender las cuentas alegres en este caso de profesores reales y vacunas disponibles e hipotéticas, el problema se torna imposible de resolver porque nada ni nadie ha dicho lo que se hará con los más de ¡195 mil! niños y jóvenes inscritos en el sistema público y privado.

En el enmarañado contexto de la insuficiencia oportuna de vacunas, cuando se desconoce cuáles y de cuántas dispondrá México mientras las únicas que han llegado son 766 mil 254 del pedido de casi 34 y medio millones a Pfizer; con la disparidad entre medio vacunados y las afortunadas 22 mil 472 personas en que se completó ya la inmunización; con la inoculación inconclusa de la población médica pública y privada expuesta al coronavirus; con la sucia colada de 40 mil promotores del voto de Morena reciclados como “servidores de la nación” para el reparto de dinero a pobres de los programas sociales y ahora meros mirones de la vacunación; cuando la peste se catapulta y con la duda fundada de que para marzo hayan sido inmunizados los 15 y medio millones de adultos mayores que se prometió, el campechaneo de la fallida “estrategia” reclama un ¡basta ya de tantas pendejadas…!

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