Minuto a Minuto

Internacional Las escuelas públicas de EE.UU. vetaron 12 mil libros en el último curso, un récord
Los principales vetos se concentran en Texas y Florida, señalados como “modelos de censura educativa” por grupos defensores de la “libertad para leer”
Internacional Un tribunal en Arizona anula una sentencia tras el uso de un video de IA de la víctima
La familia de la víctima presentó un video del acusado generado con IA, a partir de una grabación y una fotografía
Nacional México priorizará Centroamérica y el Caribe en su política de cooperación internacional
Roberto Velasco señaló que la Amexcid mantendrá en Centroamérica y el Caribe programas como Jóvenes Construyendo el Futuro y Sembrando Vida
Internacional Dos pandilleros fugados de una prisión de Guatemala son detenidos en Quintana Roo
Rudy Agosto Ortiz Morales y Lester Gabriel García Quiñónez, prisoneros originarios de Guatemala, se fugaron el 12 de octubre de 2025
Internacional Acuerdan Boeing y Lockheed Martin acelerar la producción de sistemas para misiles Patriot
Boeing destacó que estos sistemas permiten a los interceptores Patriot más avanzados identificar, rastrear y atacar amenazas sofisticadas

Se cumplen 10 años del estallido de la peor crisis financiera global de los últimos tiempos. La quiebra de Lehman Brothers exhibió la fragilidad del sistema financiero, derrumbó los mercados y generó un tsunami en las economías del mundo, no visto desde la Gran Depresión de 1929.

La crisis también tuvo consecuencias políticas. Es cierto que las raíces de la revuelta antisistema hay que buscarlas en la desigualdad social preexistente y en el potencial amplificador de las redes sociales. Pero lo que agudizó la crispación fue la pérdida de empleos y de patrimonio, las expectativas frustradas y las políticas de rescate que parecían beneficiar únicamente a los causantes del colapso.

Las crisis financieras tienden a radicalizar a los electores y así ha sucedido desde 2008. A la Grecia de Tsipras, la España de Podemos y los triunfos del brexit y de Trump, se suman otros países en los que el sentimiento antisistema ha alimentado el voto en contra de los partidos tradicionales.

La revuelta está lejos de terminar. Persisten el enojo y la alienación. Una encuesta de Harvard de hace dos años arroja que más de la mitad de los millennials en Estados Unidos no apoya el capitalismo. Y según un estudio de YouGov, 44% de los jóvenes preferiría vivir en un país socialista (Chicago Booth Review, agosto 2018).

Además, aunque algo se aprendió de la crisis, muy poco se ha hecho para reformar un modelo que no ofrece perspectivas de mejora a amplios sectores. El crecimiento reciente le ha quitado el sentido de urgencia a esta reforma, pero este impulso terminará y una nueva sacudida estaría avivando los sentimientos antisistema.

Si las élites tradicionales del poder no asimilan las lecciones de los últimos años y se limitan a navegar sobre las olas de los ciclos económicos, el orden financiero y político seguirá siendo incierto. El reto no es menor para quienes llegaron al poder con un discurso antisistema: si son incapaces de rediseñar el modelo económico para responder a las expectativas, el camino que tomaría la desilusión social es impredecible.